Entrevista a Julio Godio

JULIO GODIO, SOCIOLOGO, ESPECIALISTA EN TEMAS SINDICALES
"Hay que dar un debate de fondo"

por Federico Poore
Página/12, 24-10-2010

Julio Godio es uno de los principales referentes en temas sindicales del país. En diálogo con Página/12, el sociólogo, actual asesor del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, le apunta al fenómeno de la terciarización laboral que desató el conflicto ferroviario y pide que la muerte del militante Mariano Ferreyra dispare “un debate político-sindical de fondo”. “El asesinato es preocupante, pero no se va a resolver con ninguna ley sino con la participación política de la sociedad”, asegura.

–¿Cómo evalúa los sucesos que terminaron con la muerte de Ferreyra?

–Es un hecho grave porque constituye un retorno a las viejas prácticas de violencia intersindical. No olvidemos que se originó a partir de un conflicto entre la Unión Ferroviaria y trabajadores externalizados, precarios, que trabajaban en la línea Roca, apoyados activamente por el Partido Obrero. Lo que pasó debe preocuparnos seriamente, no tanto porque sea ya un hecho emblemático y definitorio de cosas que van a pasar dentro del movimiento obrero argentino sino porque es otro elemento más que se agrega al clima político de los últimos dos años.

–¿Cómo es este clima?

–Estamos viviendo una suerte de guerra de posiciones entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, en un momento en el que no se avizora con claridad cuál puede ser el resultado de las elecciones del año próximo. Por eso la preocupación de que se recurra a este tipo de métodos violentos para resolver conflictos, tal como están planteados en el interior de los sindicatos. Más allá de la congoja que uno puede tener por un joven que muere –otro joven más, de apenas 23 años–, esto debe llamar a una reflexión sobre la vida sindical y política del país.

–El principal reclamo de los militantes agredidos tiene que ver con la terciarización, un fenómeno bastante extendido.

–El fenómeno de externalización de procesos productivos no es nuevo en la historia de la economía mundial. Por eso hay que agarrar el toro por las astas y lograr que estos trabajadores queden protegidos colectivamente mediante una representación en el sindicato de rama, que me parece la solución correcta para los trabajadores del Ferrocarril Roca. Hay que eliminar estas formas de externalización trucha que se hacen sólo para violar los derechos sindicales y laborales.

–Otra de las facetas del conflicto tiene que ver con los pedidos de mayor democracia sindical.

–Hay que separar los reclamos que puede tener la CTA con este conflicto. El tema de fondo es que los trabajadores terciarizados tienen que estar en el sindicato, en condiciones de igualdad con sus compañeros. Cualquier consigna que vaya contra estos principios de defensa de las uniones y federaciones, como la idea de crear sindicatos paralelos, está destinado a fracasar: la mayoría de los trabajadores quiere tener un solo sindicato por rama. Lo demás me parece inviable.

–¿Por qué?

–Porque debilita los intereses de los trabajadores, que deben estar unidos para combatir al capital. Por más que algunos puedan gritar “abajo la burocracia sindical”, una estupidez total que sólo sirve a pequeños grupos de izquierda.

–¿Entonces no hay lugar para impulsar procesos más democráticos?

–Sí, es posible plantear, por ejemplo, una reforma de la Ley de Asociaciones Sindicales. Tenemos que dar un debate político-sindical más de fondo.

–¿Cómo se desarrollan los vínculos entre las burocracias sindicales y los barrabravas u otras fuerzas de choque?

–Como fenómeno lleva un tiempo e incluye no sólo a los sindicatos sino también a los partidos políticos. Más aún: no nos asustemos si aparecen algunas empresas vinculadas a estas barras, tratando de hacer reinar la violencia en la política a costa de la democracia. El asesinato de Ferreyra es preocupante, pero no se va a resolver con ninguna ley sino con la participación política de la sociedad para lograr separar la práctica deportiva de la práctica mafiosa.

–Algunos aseguran que al Gobierno le cabe cierta responsabilidad por haber sido “cómplice” de dirigentes sindicales como el titular de la Unión Ferroviaria. ¿Qué piensa de esta lectura?

–Es un argumento que viene de la oposición, una simple provocación. Cualquiera que mire la historia del país de 2003 en adelante sabe que las negociaciones que permitieron recuperar los niveles de empleo y de salario se hicieron con participación de las organizaciones empresarias y con los sindicatos afiliados a la CGT, además de algunos miembros de la CTA. Tratar de achacarle la responsabilidad del hecho a un gobierno que no ha reprimido me parece una provocación que forma parte de un clima de enrarecimiento de la vida política argentina, alimentado por sectores de oposición que no tienen ninguna perspectiva de poder gobernar el país de forma democrática. Estamos yendo hacia un cono de sombras, algo que después de todo el esfuerzo que se hizo para salir de la dictadura no se puede permitir. ¿Vamos a volver al clima de los setenta? Sabemos ya a dónde nos llevó el no poder darnos el tiempo para decir: “Paremos un poco y veamos los problemas políticos de fondo”. Esto, me parece, se está dando con la idea clara de asustar a la clase media.

–Pero las fuerzas de choque existen. ¿Cuál es la solución?

–Me parece de vital importancia dilucidar quiénes han sido los ejecutores del hecho y quiénes sus autores intelectuales. En cuanto al debate más amplio, resulta crucial evitar las soluciones mágicas. Se puede comenzar estableciendo fuertes compromisos políticos con los clubes de fútbol, bajo la idea de que si el clima se sigue enrareciendo ellos también la van a pasar feo. El asunto debe ser tomado con mucha serenidad.