Entrevista a Jorge Macri

“Sería espectacular que Michetti fuera nuestra candidata en la provincia”

Jorge Macri, intendente electo de Vicente López, analiza su victoria y anticipa cómo será el diálogo con Daniel Scioli y el gobierno nacional.

por Federico Poore
Debate, 12-11-2011

Su triunfo ante Enrique “El Japonés” García marcó el desembarco del PRO en el conurbano y cortó con veinticuatro años ininterrumpidos de reinado del radical K. Ahora le toca gobernar un municipio complejo, un desafío que se dispone a enfrentar con la ayuda del intendente saliente y de su primo Mauricio Macri.
La charla con Debate tiene lugar en una cafetería sobre la avenida Maipú, donde Jorge Macri analiza las dificultades del PRO para instalarse en el conurbano y la posibilidad de que la diputada Gabriela Michetti encabece la lista de candidatos a diputados bonaerenses en las próximas elecciones legislativas.

¿Cree que dio un batacazo en Vicente López?
Sin dudas. Primero porque le ganamos a un candidato difícil de vencer: alguien que hace 24 años que está en el poder, con mucha instalación, aparato, y que se presentó con la mejor candidata a presidente. Además, hizo una buena elección -sacó 34 puntos-, no es que la gente dijo: “Bueno, echémoslo a García a cualquier precio”. Un tercio de la gente lo votó. El otro batacazo es haber sobrevivido a la caída del espacio nacional que me llevaba como candidato: Eduardo Duhalde bajó de 20 a 9 puntos y me obligó a mí a un doble esfuerzo: en primera vuelta agregué 12 puntos de corte, ahora tuve que sumar casi 28. Para que se entienda la magnitud de la victoria: de los 62 mil votos que obtuve, 54 mil fueron cortados. En síntesis, fue un doble batacazo, a quién le ganaste y cómo le ganaste.

¿Cuáles fueron las claves de su triunfo?
Primero, la gente buscaba cambiar. Segundo, creo que hicimos una campaña de mucha cercanía. Estuve en reuniones pequeñas con 18 mil vecinos, hice más de 850 encuentros. Creo que la gente espera eso de un intendente. Por último, la cercanía con la Ciudad de Buenos Aires. La gente ve esa gestión y nos percibe como un espacio político que puede transferir parte de eso acá. No me ve como un loquito que anda dando vueltas sin un anclaje político, sino una experiencia tangible, cosas que le gustaría ver en su distrito.

¿Lo favoreció la división de los candidatos kirchneristas?
No, porque en la segunda vuelta esa división ya no existía. Para la general, el Japonés logró bajar a todos los candidatos locales que venían por el lado de Cristina. En realidad, competía contra la dispersión del lado de la oposición: García terminó siendo el único candidato local de Cristina, lo que le permitió obtener todos sus puntos más algún puntito de corte, mientras que tuve que enfrentar a Horacio Alcuaz con una lista nacional muy fuerte como la de Binner, a Norberto Erro con la figura de Francisco de Narváez…

Otros intendentes de la zona también perdieron sus cargos. ¿A qué lo atribuye?
Encuentro algunas razones para la victoria de Luis Andreotti en San Fernando, ya que es alguien muy instalado, que venía trabajando desdes hace tiempo en la oposición y que tuvo el importante apoyo de Sergio Massa. Además, el gobierno de Osvaldo Amieiro estaba bastante desgastado. Esto tiene que ver con un cambio conceptual, de ser intendente a ser la cabeza de gobierno local. Si uno agarra el diccionario, bajo “intendencia” dice: “El que administra lo que existe”. Hoy, a un intendente, se le pide más que eso: que genere desarrollo, que tenga visión estratégica, que discuta medidas de largo plazo, que promocione la producción… Amieiro no comprendió ese cambio de época, el mismo que se llevó puesto a García. En San Martín no tengo muy en claro qué pasó, porque Ivoskus tenía un concepto más moderno de gestión, pero evidentemente Daniel no fue el buen candidato que hubiera sido el padre.

¿Qué análisis hace de los resultados que obtuvo el PRO en el conurbano?
Lo de Néstor Grindetti en Lanús fue muy bueno, sacó 18 puntos a puro corte en un distrito con poca cultura de corte. Me parece que hizo una elección bárbara. El resto sufrió el efecto de la caída de Duhalde. La mayor parte de nuestros candidatos estaba dentro de su lista y no pudieron hacer lo que pude: escapar a su caída dramática. Los resultados no fueron los que nos hubieran gustado, ni lo que muchos de ellos se merecen por el trabajo que habían hecho, pero no es fácil escaparle a la caída de un espacio nacional en el conurbano.

¿Cómo es su relación con Jesús Cariglino?
Muy buena. Lo conozco desde hace tiempo y valoro muchas de las cosas que está haciendo, como el polo sanitario de Malvinas. Me parece que es un intendente que ha sabido reinventarse y que por eso pudo hacer la elección que hizo. Logró mucho corte y sobrevivió a lo de Duhalde.

Si los vecinos apoyan su gestión, ¿espera estar ocho años en Vicente López?
Mi deseo es estar dos períodos, nunca más. Es uno de los compromisos que asumí en campaña. La reelección indefinida de los intendentes es mala, no es bueno que nadie se quede más de dos períodos en ningún cargo ejecutivo. Los dos períodos permiten consolidar una gestión y prepararse para que otro tome la posta.

¿Cuál será, entonces, la oferta electoral del PRO en la provincia de Buenos Aires?
Para 2015 no lo sé, falta mucho. Sería espectacular si Gabriela (Michetti) pudiera ser candidata en 2013, lo que nos permitiría consolidar un espacio propio muy auténtico. Ella es una figura bárbara, querida por la gente. Ojalá la hagamos sentir cómoda y entusiasmada para que pueda venir a darnos una mano.

¿Y ella hasta ahora qué dice?
Sé que se está hablando. No lo he charlado con ella, pero entiendo que, como siempre, lo va a madurar, lo va a pensar. Gabriela es una persona que prioriza mucho el proyecto de conjunto, así que si se siente razonablemente cómoda, creo que es capaz de hacer un gesto.

¿Qué relación tiene ahora con Francisco de Narváez?
No tengo relación. Me mandó un mail después de la elección, se lo contesté, pero no tengo otra relación que no sea ésa, ni tampoco estoy trabajando en recuperarla o reeditarla. Creo que su decisión de discontinuar Unión-PRO generó mucho daño en el PRO y en muchos peronistas que no pudieron ser parte del proyecto 2011. No digo que no se pueda hacer nada en el futuro, pero hoy sería absolutamente prematuro e irresponsable de mi parte plantear la recomposición de una relación que dejó heridas muy profundas.

Luego del magro resultado de De Narváez en la provincia de Buenos Aires, ¿esperan recibir algunos de sus dirigentes en el PRO?
Jorge Srodek (ndr: legislador bonaerense, oriundo de Coronel Dorrego) ya anunció el pase a nuestro bloque. Mucha de la gente que creyó en el proyecto Unión-PRO, por la conjunción que planteaba Mauricio con Francisco, hoy ve con más coherencia el proyecto de Mauricio.

¿Qué debe hacer el PRO para pegar el salto a nivel nacional al que le vino siendo esquivo en los últimos ocho años?
Trabajar. Seguir sumando. Encontrar personas importantes, valiosas, a veces de la política, a veces no. Lo que hicimos en Santa Fe con Miguel (del Sel) es muy importante. Hoy en la provincia tenemos esta intendencia, los concejales, nuestro bloque y el trabajo de consolidación política de Emilio Monzó en su vínculo con aliados. Es cierto que todavía no tenemos todo lo que necesitamos para 2015, pero creo que trabajando sobre esas bases y sobre el atractivo que genera la figura de Mauricio Macri para la nacional, vamos a tener una construcción razonable, donde el PRO va a tener una parte de ese protagonismo, y el resto lo van a tener los aliados que coincidan con nuestro proyecto.

Hace algunas semanas, Federico Pinedo sostuvo en Debate que la construcción del armado del PRO debía pasar mucho más por Internet y las redes sociales porque el armado político tradicional era “de la época de 1920”. ¿Coincide con esa lectura?
No, creo mucho en la combinación de ambas cosas. Obviamente, las nuevas tecnologías son una herramienta de comunicación maravillosa, que te permite tener acceso principalmente a los jóvenes, pero de ninguna manera estas herramientas suplantan una construcción política, algo que tiene que ver con el vínculo, con las personas y con meterle muchos kilómetros a la provincia.

¿Cómo será su relación con el gobernador Daniel Scioli?
Me parece que con Scioli va a ser buena, ¿no? Él ha demostrado una gran capacidad de vincularse con los intendentes de la oposición, tanto que a veces se lo han echado en cara los oficialistas. Scioli hace una lectura moderna de la política, entiende que hay un momento donde uno confronta, que es la elección, pero después nos eligen para gobernar con todos. En mi distrito ganó Cristina, ganó Scioli y gané yo. La gente nos está dando un mensaje: “tienen que trabajar juntos”. Además, vamos a tener un bloque importante en la Cámara y eso ayuda a mantener ámbitos de acuerdo. El gobierno nacional es una incógnita que espero develar con mucha esperanza.

Luego de las elecciones, Horacio Rodríguez Larreta expresó su interés en hacer varias cosas con el gobierno nacional. ¿Nota un cambio de mentalidad del kirchnerismo para con la oposición?
Lo veo, lo noto, aunque creo que es razonable que todos tengamos una sana duda, porque hemos visto ocho años de un comportamiento muy distinto. Desde la esperanza y desde el deseo voy a hacer todo lo posible porque eso continúe. Desde el análisis racional, me permito tener algunas reservas.

LA TRANSICIÓN

¿Qué acuerdos faltan cerrar antes de su asunción?
La información que estamos recabando muestra un crecimiento irresponsable de la planta de empleados. Hace dos años, este municipio tenía 3.800 empleados. Hoy tiene 6.100. Estamos muy preocupados. Esta semana voy a pedirle una reunión al intendente para que corrija muchos de estos desvíos, sobre todo los que ocurrieron durante este año. Me parece que él merece irse sin un escándalo.

En caso de que no lo haga, ¿prepara un recorte?
Me parece imprescindible revisar qué funciones está cumpliendo esta gente. Aparecieron 400 nombramientos del 14 de agosto para acá.

Más allá de esto, usted le pidió a García que sea su consejero. ¿Es un gesto político o tiene que ver con su necesidad de armar un equipo para gobernar el distrito?
Tiene ver con cómo soy yo. No me creo dueño de la verdad y puedo aprender cosas de alguien que hace veinticuatro años que está en el poder. Además me gustaría que el día de mañana quien tome la posta me llame para que le dé consejos.

Vicente López es un distrito grande y complejo. ¿Ya cuentan con cuadros técnicos como para hacerse cargo del gobierno?
Sí, pero siempre estamos atentos a que aparezca alguien mejor. La Ciudad nos está dando una mano muy grande y eso nos da mucha tranquilidad. También se han sumado referentes de otros espacios políticos locales. Entre esos equipos más los nuestros, creo que estamos conformando un gabinete de lujo.

O sea que no le va a robar mucha gente a su primo…
Alguna sí (risas). Muchos jóvenes que por ahí son segundas o terceras líneas en la Ciudad, que han aprendido mucho de las complejidades de la gestión y que están pidiendo pista, pueden pasar de ser directores en la Ciudad a ser subsecretarios o secretarios acá. Ése es el tipo de perfil que nos podemos estar “llevando”.