Entrevista a Agustín Rossi

"No hay giro a la derecha"
El titular de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados, Agustín Rossi, expone los desafíos económicos y la dinámica legislativa de 2012.

por Federico Poore
Debate, 21-01-2012

La tan mentada continuidad del modelo económico del kirchnerismo depende de sus chances para adaptarse a las nuevas realidades, tanto nacionales como internacionales. Así lo cree Agustín Rossi. “No nos enamoramos de las herramientas”, asegura el santafesino, al justificar la quita de subsidios y la revisión de beneficios de empleados estatales.
En diálogo con Debate, el jefe de la bancada oficialista en la Cámara baja anticipa un 2012 con mayor actividad legislativa y asegura que la sintonía fina propuesta por la presidenta Cristina Kirchner consiste en “tratar que los recursos del Estado estén orientados en los lugares que nos permitan tener mayor contundencia”.

¿Qué proyectos impulsará este año el oficialismo en el Congreso?
Varios temas se fueron agotando en el período de sesiones extraordinarias, cuando el Ejecutivo llevó adelante los proyectos que no se pudieron sancionar durante los últimos dos años. Todavía no tenemos definida la agenda del Poder Ejecutivo para este año, aunque sí sabemos que hay algunos temas que han quedado pendientes, como el de fertilización asistida, ya que no tuvimos la posibilidad de completar la discusión en particular. En síntesis, iremos armando una agenda con las cosas que nos quedaron pendientes más lo que incorporará el Ejecutivo.

La mayoría propia no obliga al oficialismo a acordar estas iniciativas con la oposición. ¿Existe la posibilidad de retomar propuestas opositoras?
Siempre consideramos esa posibilidad. De hecho, cuando tuvimos mayoría, la agenda de la Cámara incluyó iniciativas de distintos legisladores, tanto propios como de la oposición. Si las propuestas son razonables y encuentran un grado de consenso, las tendremos en cuenta. No tenemos ningún preconcepto. Fíjese que la agenda corta que tuvimos en extraordinarias ha tenido apoyo de la oposición, como el Estatuto del Peón Rural -hoy ilógicamente frenada por una medida cautelar-, que fue prácticamente aprobado por unanimidad. Siempre vamos a buscar niveles de acuerdo y de consenso.

¿Cree que este año tendrá mayor actividad que en 2011, signado por elecciones y campañas?
Sin duda. De hecho, lo demostramos en el período de sesiones extraordinarias, donde se aprobaron más leyes de volumen que en todo 2011. Nosotros criticamos fuertemente la inactividad del Parlamento de los últimos dos años, pero durante ese período la responsabilidad de conseguir el quórum ha sido de la oposición, que era mayoría. Ahora nosotros tenemos esta responsabilidad y vamos a trabajar para que haya sesiones todas las semanas.

La quita de subsidios y la discusión en torno al DNU que propone revisar los ítems de los sueldos estatales son síntomas de una nueva etapa. ¿Cómo definiría este momento en lo económico?
Con respecto a la reunión de ayer (ndr: por el lunes 16), hay que dejar en claro que todos los ingresos incluidos dentro del Convenio Colectivo de Trabajo no estarán sujetos a nada de lo que dice el decreto. El decreto habla de reordenar aquellos pagos que, en algunas áreas de la administración, aparecen como premios o incentivos. Ahora, no habla de suprimirlos, sólo pretende reordenarlos desde una mirada centralizada. Por otro lado, estos incentivos son el cinco por ciento de la masa total de salarios de la administración central. Por lo tanto, no se puede hablar de un aspecto fiscalista.

Aun así, la quita de subsidios existe y varios dirigentes del oficialismo estiman que se vienen años con un menor ritmo de crecimiento.
Los subsidios son una herramienta. ¿Por qué la Argentina tuvo durante ocho años una política así? El subsidio a los usuarios residenciales tenía por objetivo generar mayores niveles de consumo, que generaran mayor demanda agregada, mayor producción, más empleo... Nosotros crecimos en promedio tres puntos y medio más que América Latina y eso se explica por el crecimiento del mercado interno. Los otros subsidios, dirigidos a los sectores empresarios, tenían que ver con la situación de no acceso a créditos internacionales que tenía la Argentina en 2003, producto del default. Después de ocho años y medio, hay sectores de usuarios residenciales que no necesitan de esta ayuda para seguir consumiendo: por el contrario, se estaba subsidiando el ahorro. Lo mismo con determinadas ramas de la producción. Vamos a reorientarlos para seguir fortaleciendo actividades productivas y medidas de inclusión social.

Intuyo, por lo que dice, que no comparte la visión sobre un giro a la derecha.
Para nada. Al contrario, nosotros crecimos con determinadas pautas que se van a seguir cumpliendo: superávit comercial, superávit fiscal, tipo de cambio competitivo, desendeudamiento, apalancamiento y sostenimiento de la producción nacional, sustitución de importaciones. Lo que no hacemos es enamorarnos de las herramientas. Una herramienta que en 2003 tenía un nivel de efectividad del ciento por ciento, hoy para seguir teniendo el mismo nivel de efectividad debe modificarse. Esto es la “sintonía fina”: tratar que los recursos del Estado estén orientados en los lugares que nos permitan tener mayor contundencia.

¿Puede dar un ejemplo?
Fíjese las leyes que se aprobaron sobre el final del año: una fuerte política de inclusión social con el Estatuto del Peón Rural, que significa darle mayores derechos a un sector claramente postergado. El presupuesto de 2012, que ratifica la estructura impositiva con la idea que tenemos del Estado, lejos de la visión de la derecha que implica cobrar pocos impuestos y gastar poco. Una ley antimonopólica como la de Papel Prensa… Allí se ve claramente la política de este Gobierno.

El año que comienza presenta algunas dificultades económicas. ¿Cree que puede haber mayor conflictividad gremial?
Cuando el actual vicepresidente Amado Boudou, como ex ministro de Economía, tuvo que presentar el presupuesto en la Cámara de Diputados, destinó toda la primera parte de su exposición a argumentar que el índice de crecimiento que está en el presupuesto, del 5,1 por ciento, está teniendo en cuenta lo que puede pasar en la Eurozona y en Estados Unidos. Nuestra hoja de ruta económica tiene incluido una perspectiva de crecimiento moderado, al tener en cuenta la crisis financiera internacional, pero no significa recesión ni decrecimiento. No vemos un nivel de conflictividad social ni salarial. Cuando empieza el verano, siempre aparece una película alrededor del tema de las paritarias. Lo cierto es que hace ocho años que existen paritarias en la Argentina y siempre se han resuelto sin ningún tipo de inconvenientes. En ese sentido, debemos dar un fuerte reconocimiento a la madurez de nuestro sector gremial.

¿Qué va a pasar con la CGT? En las últimas semanas hubo una escalada verbal y simbólica entre la central y el Gobierno.
Como Gobierno siempre hemos tenido como objetivo central la defensa del trabajo y de los trabajadores. Desde este punto de vista, los dirigentes gremiales defienden los mismos intereses que el Estado. Espero que esto se siga manteniendo durante todo el año.

Otra de las palabras claves en las discusiones del verano es el parlamentarismo. ¿Cuál es su visión sobre el tema?
El sistema parlamentario se utiliza con eficiencia en una cantidad de países, más en los europeos que en los de América Latina o que en Estados Unidos, que se maneja con el presidencialismo. Más allá del debate teórico, y de visualizar las ventajas y desventajas de cada uno de los sistemas, debo decir que no lo tenemos en nuestra agenda parlamentaria y que las opiniones que se están escuchando se dan en términos individuales. El debate seguramente se dará, porque ha estado en la política argentina en los últimos años. De hecho, en la reforma constitucional de 1994, el acuerdo para que se siguiera manteniendo la figura presidencial, pero a la vez se incorporase el jefe de Gabinete fue un acuerdo entre dos miradas, entre el sistema presidencialista y el parlamentarista.

¿Cómo ve su futuro político en Santa Fe, su provincia? En 2013 buscará renovar su banca…
Me siento un dirigente que ha construido en la provincia un espacio político claramente identificado. Somos el único espacio interior del peronismo que ha tenido un nivel de pertenencia política muy aceitado: desde hace seis años hemos sido protagonistas en cada una de las instancias electorales y, sin dudas, lo seguiremos siendo. Como dirigente tengo todas las expectativas y la potencialidad para desarrollar cualquier tipo de tarea o responsabilidad que se me otorgue. Faltan dos años, pero seguramente estaré anotado en esta disputa legislativa.

¿No cree que esta imagen tan identificada con el gobierno nacional le otorga un piso, pero también un techo para el electorado de Santa Fe?
No. Cuando Cristina ganó la elección en la provincia terminamos con un mito: que el kirchnerismo tenía vallas insalvables en Santa Fe. Lo cierto es que la Presidenta, tanto en las primarias como en la elección general, le ganó a quien era gobernador, a quien tenía el beneficio de la localía. Es decir que nuestro espacio político tiene toda la potencialidad como para poder volver a ser mayoría y gobernar la provincia.

¿Cómo se está recomponiendo el peronismo en la provincia y qué sectores pueden llegar a ocupar el espacio que dejó el reutemismo?
No lo sé. 2011 fue un año fuertemente electoral, con cuatro o cinco elecciones, que ha dejado al peronismo sin liderazgos exclusivos. Diría que el peronismo hoy cuenta con varios liderazgos parciales. En nuestra inteligencia para administrar las diferencias, estará nuestro potencial electoral de los próximos años.