Entrevista a Rubén Giustiniani

"Malvinas se transformó en una política de Estado regional"
El senador socialista Rubén Giustiniani respalda la estrategia oficial en el reclamo por la soberanía de las Islas y habla sobre el futuro del Frente Amplio Progresista.

por Federico Poore
Debate, 11-02-2012

Dos años después de la guerra de Malvinas le sacaron una de sus fotos favoritas, que hoy decora su despacho en el Senado. La imagen muestra a un joven Rubén Giustiniani, megáfono en mano, dando un discurso como dirigente de la Federación Universitaria Argentina. Veintiocho años después, como secretario de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de la Nación, saluda la “firmeza y vocación pacífica” del Gobierno en torno a la discusión por la soberanía de las islas.
En diálogo con Debate, Giustiniani analiza el creciente apoyo internacional al reclamo argentino y pide que la reunión convocada el martes 7 en Casa de Gobierno sea el primero de muchos “temas de agenda” a coordinar con la oposición.

¿Cómo recibió el discurso de Cristina Kirchner en torno a Malvinas?
A mi entender marca dos cuestiones importantes. La primera, denunciar ante Naciones Unidas la militarización y la irracional explotación de recursos naturales de las Islas por parte de Gran Bretaña. La segunda, remarcar el derecho a la información de la sociedad en lo que hace al Informe Rattenbach, que se suma a los testimonios que conocemos de los ex combatientes. Ambas son la continuidad de una política de Estado que compartimos para obligar a Inglaterra a sentarse en la mesa de negociaciones.
¿Cree que hubo progresos en los últimos años?
Tenemos declaraciones de Naciones Unidas todos los años, más allá de que Gran Bretaña las viole. Pero esto no es una fotografía. Existe un acompañamiento cada vez más importante hacia el reclamo argentino. Pasamos de una política de Estado interna a la solidaridad de Brasil, de Uruguay, de los países del Mercosur, de la Unasur y del Celac, que han incorporado a Malvinas como un tema propio, con lo cual se ha transformado en una política de Estado regional. Al mismo tiempo, vemos un aislamiento cada vez más claro de Gran Bretaña en el plano internacional. No olvidemos que tiene una disputa con España en torno al peñón de Gibraltar.
El año pasado participó de la delegación argentina en la sesión anual del Comité de Descolonización de la ONU. ¿Observó este apoyo internacional creciente?
Sí, son datos de la realidad. La presentación de la moción que se adopta por unanimidad la hace Chile. Hubo un apoyo cerrado de toda América Latina, mientras que potencias como China también acompañaron la resolución. La posición argentina se va consolidando año tras año.
¿Son positivas las medidas de bloqueo a buques con bandera de Malvinas que adoptaron varios países de Latinoamérica?
Sí, de hecho, fue un motivo de nerviosismo para el primer ministro británico, David Cameron. No olvidemos que nos acusó de colonialistas después de la resolución del Mercosur. Hay que seguir con iniciativas como estas, que tengan acompañamiento internacional.
¿Cuál es la expectativa respecto a la presentación de Cristina Kirchner en la ONU sobre la militarización de las Islas?
La presentación es positiva porque marca la vocación pacífica, lo contrario de lo que está promoviendo hoy Gran Bretaña. No tengo dudas que va a contar con el apoyo de Naciones Unidas.
¿Qué acciones coordinará el Estado argentino en las próximas semanas?
El 24 de febrero, la Comisión de Relaciones Exteriores viajará a Tierra del Fuego invitada por la gobernadora Fabiana Ríos. La presencia nuestra, encabezada por el senador Daniel Filmus, va a ser un hecho simbólico importante. Por otra parte, la Comisión aprobó por sugerencia mía que llevemos la denuncia de militarización a la próxima reunión de la Unión Interparlamentaria Mundial en Uganda.
Mencionó la idea de una política de Estado detrás de este reclamo. Además de la convocatoria de esta semana, ¿puedan encontrarse otros temas que unifiquen al Gobierno y la oposición?
Desde el socialismo y el FAP lo hemos planteado en varias oportunidades. Ojalá el debate de elevar el piso de los jubilados que hoy están en la mínima permita un acuerdo de todos los sectores políticos, siendo que votamos la estatización y hoy tenemos una Anses que lo permite. Ojalá se dé el debate por una reforma tributaria, donde más paguen los que más ganan, eliminando el IVA a la canasta básica de alimentos, gravando la renta financiera. Son temas de agenda que queremos tratar en el Parlamento como políticas de Estado.

LA NUEVA AGENDA
¿Cuál será el rol del FAP en el Senado ahora que el kirchnerismo cuenta con mayoría propia?
Marcar esta agenda pendiente. Los cuatro integrantes del FAP provenimos de las tres provincias más grandes del país: (Jaime) Linares, de la provincia de Buenos Aires; (Luis) Juez y (Norma) Morandini, de Córdoba; y en mi caso, de Santa Fe. Tenemos un papel relevante a jugar en el Senado en un año con mayores limitaciones en lo económico y un contexto internacional más complicado.
En ese sentido, ¿cómo evalúa las políticas económicas encaradas por el Gobierno luego de las elecciones? ¿Son medidas de “ajuste”, como denuncian algunos sectores de la oposición, o piensa que se trata de reformas necesarias?
Siempre sostuve que los subsidios debían ser a los usuarios y no a las empresas. Este redireccionamiento llega tarde, pero va en el sentido de lo que hemos planteado. Ahora bien, se debe realizar como parte una política clara sobre servicios públicos que todavía no existe. Pese al papel del Estado en la economía, los sectores que siguen ganando son los mismos que en los noventa. De acuerdo a los balances presentados el año pasado, las empresas que más ganaron en el país son los bancos, las petroleras, las minerías y las empresas de servicios públicos.
¿Qué propone?
Necesitamos que el tema reciba un marco regulatorio. El Gobierno mandó hace cuatro años un buen proyecto, donde trabajó gente de Flacso, pero nunca lo trató. He sido autor de varios proyectos al respecto: entes de control con participación de los usuarios, audiencias públicas que regulen la definición de las tarifas, rentabilidades razonables para las empresas concesionarias y la declaración de la telefonía móvil como servicio público.
En las últimas semanas, el radicalismo estuvo atravesado por internas a raíz del acercamiento de algunos de sus dirigentes al PRO y por la discusión sobre si reeditar o no la alianza con el socialismo de cara a 2013. ¿Cómo ve esa posibilidad?
Este año va a servir para consolidar el Frente Amplio Progresista. La prioridad es discutir un estatuto de funcionamiento y un desarrollo territorial. El año que viene el FAP, con un claro programa, verá la posibilidad de incorporación de distintos sectores.
¿Cuáles serían los tres o cuatro puntos básicos del programa del FAP?
La reforma tributaria, una redefinición de los servicios públicos, un piso de ingreso para los jubilados, el combate al trabajo en negro, una ley de enseñanza superior y una redefinición de los presupuestos mínimos ambientales sobre la minería a cielo abierto.
Ciertos sectores de la UCR plantean que el PRO es un límite. Otros no, por lo que existe la posibilidad de una alianza entre el radicalismo y algunos dirigentes macristas. ¿Eso sería un límite para el socialismo?
Sí, siempre fue un límite. Para nosotros el programa es el ancho de la ruta que marca la política de alianzas. Nosotros no compartimos un “frente del no”.