Con el número perfecto

Con el número perfecto
¿Cuántos alumnos debe tener un curso para lograr un adecuado trabajo en clase? Clarín Educación consultó a especialistas, que ofrecen sus recomendaciones.

por Federico Poore
Clarín Educación, 16-05-2012

Juntos pero no amontonados. Palabras más, palabras menos, esta es la respuesta que los expertos brindan a una pregunta que surge habitualmente en los debates sobre calidad educativa: ¿cuál es el número ideal de estudiantes por curso?

Una primera respuesta la da Nancy Montes, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). “No existe un número ideal. Hay escuelas que tienen 38 estudiantes en una división y trabajan muy bien, participan en clase y la escuela tiene recursos para acompañar con otros profesionales las trayectorias educativas, pero hay otras con apenas 16 alumnos donde ninguna propuesta resulta atractiva”, dice Montes, y hace un poco de historia. “En los inicios de nuestro sistema escolar se consideraba normal que en un aula hubiera 80 estudiantes y hubo clases de 150 alumnos”.

Cecilia Veleda, coordinadora del programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), arriesga cifras más precisas. “Arriba de treinta chicos por aula es malo, por las dificultades para personalizar la enseñanza y atender preventivamente los problemas de aprendizaje; debajo de diez también, porque una mayor cantidad de alumnos permitiría mayores posibilidades pedagógicas, como el trabajo el grupo”, explica Veleda.

La especialista subraya la importancia de contar con un piso mínimo de alumnos dado que la escuela no sólo tiene la función de enseñar sino también de socializar. “Los grupos más grandes ofrecen mayor diversidad, en todo sentido; algo que es indispensable para la socialización”, dice Veleda.

En el mismo sentido, Alejandro Morduchowicz -docente de Financiamiento Educativo en la Universidad Torcuato Di Tella- sostiene que un buen parámetro para las escuelas de áreas urbanas es tener “veinticinco alumnos por aula en las escuelas de nivel primario y treinta, en los colegios del nivel medio”.

Cada jurisdicción educativa se encarga de establecer cuántos estudiantes debe tener un curso o división de acuerdo al nivel de enseñanza. Montes explica que estas reglas se definen teniendo en cuenta aspectos pedagógicos, así como la estructura de cargos en los distintos niveles. Aunque reconoce que el diseño puede sufrir cambios debido a limitaciones del espacio físico. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se prevé que si el número de estudiantes supera los treinta y cinco deberá haber dos maestros a cargo de la sección.


La Ciudad de Buenos Aires, eje de un debate reciente en torno al reordenamiento de cursos, revela escenarios muy diferentes de acuerdo al barrio donde está ubicada la escuela. Mientras que en la zona norte y centro, por ejemplo, la proporción de estudiantes por curso mantiene un nivel aceptable, los colegios ubicados en los barrios del sur de la Ciudad no alcanzan los niveles de infraestuctura y de número de alumnos por curso recomendados. Allí, dicen los expertos, lo ideal es sumar docentes.

“En cambio, en escuelas con pocos alumnos, es bueno fusionar secciones”, sostiene Veleda y advierte que la fusión de un curso debe llevarse adelante con mucho cuidado, estudiando caso por caso. “Siempre es una medida sensible para las escuelas”, dice la especialista del CIPPEC. Nancy Montes está de acuerdo: “Sería deseable que cualquier decisión por reorganizar la oferta educativa se realice con la planificación necesaria en términos de tiempos, información disponible y participación de aquellos que están involucrados directamente”. En esto coinciden todos los especialistas consultados para esta nota: siempre es mejor discutir cualquier fusión de cursos junto a los docentes y las familias involucradas.

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EL CASO ESPAÑOL
Un ejemplo reciente sobre este debate ocurrió en España, que atraviesa una fuerte crisis económica cuyas consecuencias son aún imprevisibles. Semanas atrás, el gobierno español ordenó un recorte de más de 3.000 millones de euros en educación, lo que implica, entre otras cosas, el aumento del número máximo de alumnos por aula. Esta cifra, que hoy es de 27 estudiantes en primaria y de 33 en secundaria, podría aumentar en hasta un veinte por ciento, de acuerdo con un comunicado del Ministerio de Educación que conduce José Ignacio Wert. De acuerdo con los expertos, estas medidas alejan a España de las sugerencias internacionales (como los del informe de la UNESCO “Educación para todos”, más conocido como pronunciamiento de Tailandia) sobre la cantidad de alumnos que debe tener a cargo un maestro para garantizar condiciones mínimas de enseñanza de calidad.