Entrevista a Leandro Hipólito Illia

“El enemigo está entre nosotros y es la falta de autocrítica”

Leandro Hipólito Illia, hijo del ex presidente, reflexiona sobre la crisis del radicalismo y la situación del partido en la Ciudad, donde se anotó como posible candidato a diputado.

por Federico Poore
Debate, 25-07-2012

Formó parte del gobierno de Raúl Alfonsín, donde se desempeñó como presidente de la Caja de Asignaciones Familiares para el Personal de la Industria. “Administrábamos sesenta millones de dólares por mes. Los ministros me pedían plata”, se jacta Leandro Hipólito Illia desde su estudio de abogados en la calle Perú. A sus 65 años, el hijo de Arturo Illia acaba de lanzarse como precandidato a diputado nacional por la Unión Cívica Radical con la intención de reconstruir el espacio en la Ciudad, donde el año pasado la lista encabezada por Silvana Giudici obtuvo apenas el dos por ciento de los votos. Su discurso apela a la dirigencia radical, a la que le reclama una conducción progresista y una discusión interna previa a cualquier acuerdo electoral. “Estamos en el mismo barco, pero hoy no sabemos quién es el timonel”, dispara.

Esta semana se lanzó como candidato a diputado nacional. ¿Qué lo hizo tomar esa decisión?
Hace mucho tiempo que vengo trabajando en el partido, más allá de que tengo un bajo perfil. Unos amigos me pidieron que lo hiciera. Me lo habían sugerido la elección pasada, pero desistí. No podía ir con Udeso, porque no estaba de acuerdo con la alianza que se hizo.

¿Quiénes son sus referentes nacionales? ¿Me equivoco o usted está más cerca de Nito Artaza que de Oscar Aguad o de Ernesto Sanz?
Lo más probable es que sí. Sé que Nito ha hecho un gran esfuerzo para llegar a su banca, incluso que tuvo que presentarse como candidato por Corrientes por culpa de muchas de las cosas que conocemos que suceden en Capital. Es precisamente eso lo que motiva mi emprendimiento: tratar de recuperar el partido en la Capital y en el país.

¿Cómo explicaría la crisis que vive el radicalismo?
Hace quince o veinte años que hay un desconcierto de la dirigencia. El radicalismo perdió identidad y representatividad. Se atomizó en sí mismo cuando se alejó de la gente: no consultan al afiliado, no se reúnen los cuerpos orgánicos del partido, las decisiones se toman entre cuatro paredes. Por eso, en la última elección, en Capital, sacamos menos del dos por ciento, cuando históricamente éramos el 25 o el 30 por ciento. Me opuse a la Alianza, en su momento, porque no tenía un programa concreto detrás. Mi hipótesis es que, en política, podés hacer muchas cosas, pero no improvisar. Este factor ha llevado a la desmotivación y a la paralización del partido. Por último, hemos sufrido una migración interna, producto de desaciertos y de quienes han usufructuado el sello de la Unión Cívica Radical para luego irse y hacerse conocidos.

¿Cree que el partido debe recuperar su perfil progresista?
Sin dudas: no hay radicalismo que no sea progresista. Pero con la forma conservadora de Udeso se terminó por diluir la identidad de la UCR. A todos nos conviene tener un partido pujante, poderoso ideológicamente, con un programa bien estudiado. Después vendrán las alianzas. Quiero hacer acuerdos con un partido fortalecido, no con uno debilitado.

¿Cuáles son los dos o tres puntos que el partido debe defender?
En el plano económico, la ideología fundamental del radicalismo es la planificación. Si no planificás no podés dirigir un país. Aunque este concepto no es, en sí mismo, ni antiprivatista ni proestatista. Una aclaración más: la UCR siempre ha tenido dos alas, pero el ala progresista siempre ha triunfado.

¿Cómo ve, en ese sentido, la posibilidad de una alianza con el Frente Amplio Progresista?
Estamos viendo. Hace poco fui a Rosario, porque soy muy amigo del vicegobernador (Jorge Henn), y estuvimos junto a ochenta intendentes de Santa Fe charlando sobre la grata sorpresa que me daba la alianza que veinte años atrás se hizo en Santa Fe. No es una alianza sin rispideces, pero así y todo funciona.

¿Qué contactos mantiene con el FAP?
En las últimas elecciones, la gente del partido en Santa Fe me llamó para que los acompañe y estuve en el mismo búnker que Hermes Binner. A Binner lo conozco, como conocí -y fui amigo- del padre del socialismo en Santa Fe, Guillermo Estévez Boero. Militábamos en la CGT de los Argentinos junto a Raimundo Ongaro, Agustín Tosco y varios otros. Mi simpatía hacia el socialismo santafesino viene desde entonces, de cuando combatimos a la dictadura militar.

¿Cree que la figura de su padre fue reivindicada a partir de medidas como la expropiación parcial de YPF o los apoyos en torno a la causa Malvinas?
Su figura ya había sido rescatada a muy poco de abandonar el gobierno. Recuerdo que a cuatro meses de haber caído, cuando tomábamos el 60 para ir la casa de mi hermano (porque mi padre no tenía ni un metro cuadrado en la Capital Federal), la gente se levantaba para darle el asiento. No podían creer que el ex presidente Illia fuera en colectivo después de haber tenido chofer propio en la Quinta de Olivos. Hay que volver a los grandes, y los grandes son humildes.

¿Cuál es su evaluación del gobierno porteño?
Quienes hoy conducen la Ciudad no conocen, ni geográfica ni humanamente, a Buenos Aires. Si hasta se subejecuta el presupuesto en Educación. ¡En educación! ¡Es una locura! ¿Cuánto gasta hoy el gobierno en publicidad? Un buen administrador necesita ponderar los recursos pero, ante todo, conocerlos. Este gobierno no los conoce.

¿Qué debería hacer el radicalismo para volver a ser un partido competitivo?
El enemigo está entre nosotros y es la falta de autocrítica. Muchas veces nos decimos radicales pero no sabemos dónde estamos parados: estando en el mismo barco no sabemos quién es el timonel. Eso le ha hecho mucho daño al partido. Es importante que volvamos a salir de nuestra caparazón porque el país necesita un reaseguro, no chistosos o iluminados. ¿Qué reaseguro de institucionalidad hay si esto se va al diablo?

¿Y qué papel puede cumplir usted en este armado?
Propongo hacer una gran autocrítica, sin entrar a personificar pero describiendo lo que pasa. Hay que dejar de lado un rasgo que ha caracterizado a muchos, o a muchas, como la soberbia, sobre todo en la Capital. Mi tarea es ésa. No me motiva un cargo.

La UCR y la Ciudad en 2013
Con la cabeza en las elecciones legislativas, el radicalismo ya comenzó a pensar en los precandidatos a diputados. Además de Leandro Illia, se anotaron el ex intendente porteño Facundo Suárez Lastra; el ex presidente de la UCR Capital, Carlos Más Vélez; el ex concejal Gonzalo Guerra, cercano a Rodolfo Terragno; y el economista Javier González Fraga, que acompañó la candidatura a presidente de Ricardo Alfonsín. Cabe destacar que estos lanzamientos son, por el momento, autoproclamaciones o acuerdos con distintas fracciones de la UCR y que todas las postulaciones dependerán del armado electoral que pueda surgir con el Frente Amplio Progresista (FAP).

Lejos del “síndrome Ricardito”
En el discurso de Leandro Hipólito Illia abundan las anécdotas de su pasado. A lo largo de la conversación con Debate destaca que fue compañero del actual ministro de Trabajo Carlos Tomada y se enorgullece cuando recuerda aquella vez que conoció a Charles De Gaulle. Y aunque comanda un movimiento que lleva el nombre de su padre, insiste en despegarse del peso de la figura del ex mandatario. “La gente sacará sus propias conclusiones, pero siempre voy a poner mi currículum delante de  todo”, asegura.

¿Qué tan amplio será el Frente Amplio?

¿Qué tan amplio será el Frente Amplio?
Tras el buen resultado electoral de 2011, el FAP busca potenciales aliados. Los desafíos en las distintas provincias y las tensiones de una fuerza en crecimiento.

por Federico Poore
Debate, 21-07-2012


Luego del segundo puesto obtenido en octubre pasado, el Frente Amplio Progresista (FAP) comenzó a trabajar sin prisa y sin pausa en un armado electoral que permitiera consolidar su crecimiento en las elecciones legislativas. Si bien Hermes Binner, Margarita Stolbizer y Humberto Tumini se apuraron a anotarse como los candidatos más visibles, el FAP deberá completar su oferta en los distritos donde carece de figuras o allí donde sus principales referentes acaban de ser elegidos por el voto popular. Sin embargo, este objetivo se encontró con disputas por las listas, cuellos de botella y la indecisión de sus potenciales aliados, en especial de la Unión Cívica Radical.
El debate en torno a esta alianza provino de la UCR. El viernes 13, el diputado Ricardo Alfonsín pidió “la unidad del progresismo” en un encuentro partidario en Tucumán en el que los dirigentes hablaron del FAP como un “aliado natural”. Pero no todos los radicales compartieron esta vocación, tal como lo intentó dejar en claro Ernesto Sanz. “La UCR y el PJ son partidos de gobierno y no sé si hay otros. No hablo de grupos testimoniales”, lanzó el senador, mientras el presidente del partido Mario Barletta repetía su intención de competir en 2015 con un candidato propio.
Quien insistía con relanzar un frente electoral era el ex vicepresidente Julio Cobos, ahora de regreso a la actividad partidaria. Sin embargo, los más atentos descubrieron que el mendocino no habló del FAP, sino de la Coalición Cívica, el GEN y el socialismo, lo que dejaba fuera del llamado a otros integrantes como Libres del Sur o al propio Víctor De Gennaro.
¿Qué piensa el frente que conduce Hermes Binner? “Ojalá se pueda avanzar en un esquema de ampliar una oferta electoral, pero va a tener que girar alrededor de un programa”, explica a Debate el socialista Roy Cortina. Como uno de los referentes porteños del FAP, el diputado cree que a la fuerza aún le falta “consolidarse territorialmente” más allá de Capital, Santa Fe, Córdoba y la provincia de Buenos Aires, pero que esa carencia no debe cumplirse a costa de sacrificar su perfil progresista.
“Todavía estamos lejos de una alianza”, sentencia por su parte el diputado Gerardo Milman, referente histórico del GEN que conduce Stolbizer. El bonaerense echa mano a una metáfora, acaso pomposa, para explicar un posible acuerdo entre el radicalismo y el frente que integra: “Si ellos son, como dicen, la ‘columna vertebral’, nosotros podemos ser las manos para construirlo, los pies para moverlo y la cabeza para discutirlo”, lanza. Fuera del cassette, admite que en caso de discrepancias sobre las cabezas de las listas siempre queda el veredicto de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). ¿No puede pesar a su favor el segundo puesto obtenido en 2011? “Evidentemente, para nosotros fue un resultado importante y lo haremos valer en las discusiones”, adelanta.
Un diputado del FAP discrepa off the record: “Ningún radical mide lo que nosotros en las encuestas. La ‘interna’ ya la hicimos en octubre”, sentencia. La fuente ratifica la voluntad de resaltar en estas conversaciones el 17 por ciento de las presidenciales, pero anticipa que la fuerza de Binner intentará más imponer que negociar con la UCR.
En cualquier caso, los consultados aclaran que no se trata de una reedición del Acuerdo Cívico y Social -que a nivel nacional arañó los treinta puntos en las legislativas de 2009-, sino de un acuerdo distrito por distrito según las afinidades locales y las necesidades de cada fuerza.
Alicia Ciciliani, vicepresidenta tercera de la Cámara baja, cree que la clave es “no entrar a discutir ministerios, como hizo la Alianza” y demorar lo más posible la discusión en torno a las candidaturas. De acuerdo con la diputada, el principal espacio de referencia es aquél que se logró en Santa Fe, pues de todos los intentos frentistas terminó siendo la única experiencia exitosa. La diputada admite que Binner, Stolbizer y Tumini son, a priori, los únicos candidatos listos para presentarse porque los demás dirigentes de peso fueron elegidos en octubre de 2011 (“y vamos a honrar los cargos”, explica).

SANTA FE Y CÓRDOBA
Es justamente en Santa Fe donde el FAP se juega su principal capital político. De no mediar una disputa por medio de internas abiertas con Mario Barletta, el ex gobernador Hermes Binner encabezará la lista de diputados e intentará ganarle a Miguel Del Sel y al candidato del kirchnerismo. Todas las fichas estarán puestas allí, ya que una derrota de local lo dejaría herido de cara a las presidenciales (ver recuadro aparte).
Otras de las incógnitas de la ecuación es el armado en la provincia de Córdoba, cuyo padrón representa el 8,8 por ciento del total nacional. La pata cordobesa del FAP, el Frente Cívico que conduce el senador Luis Juez, se compone en su mayoría de sectores disidentes de la UCR y el PJ, a los que se les sumaron los líderes provinciales de Libres del Sur.
Juez viene de perder la elección a gobernador ante José Manuel De la Sota y -si bien tiene mandato como senador hasta 2015- no descarta presentarse como candidato a diputado el año próximo. No obstante, en la intimidad reconoce que la única forma de que se aleje de su banca en la Cámara alta es alzarse con la gobernación.
¿Qué figuras tiene el Frente Cívico para pelear una banca en el Congreso? Principalmente dos: el ex intendente de Jesús María, Marcelino Gatica, y el actual presidente del bloque juecista, Roberto Birri. La oferta cordobesa está moviendo sus fichas. El sábado 14, Birri -ex compañero de fórmula de Juez- lanzó su propia corriente interna dentro del espacio.
Por el bando radical, el intendente de Córdoba capital, Ramón Mestre, ganó visibilidad como dirigente provincial, aunque sus problemas de gestión le impiden dedicarse a una estrategia electoral. De todas formas, Juez descarta un acuerdo con el mandatario comunal, al que acusa de ser “socio de los acuerdos inmobiliarios” con De la Sota. Consultado sobre posibles charlas con el radicalismo, Juez deja en claro que “no hay ninguna posibilidad de hacer una alianza con el radicalismo”. Sin embargo, sea o no candidato, se descuenta que pondrá la cara en la campaña cordobesa del FAP.

CAPITAL Y PROVINCIA
En provincia de Buenos Aires, las necesidades de unos y otros parecen conducir hacia un acuerdo entre Stolbizer y Ricardo Alfonsín. La líder del GEN sacó en las PASO un tercio de los votos que había obtenido en 2007, cuando había acompañado a Elisa Carrió; el diputado radical, con la boleta de Francisco De Narváez, obtuvo en provincia menos del 16 por ciento de los votos, y la oferta de Udeso quedó a casi cuarenta puntos del gobernador Daniel Scioli.
Antes de responderle a esta revista, Stolbizer antepone una crítica a las decisiones tomadas por la UCR. “El radicalismo seguramente tendrá su proceso de debate interno para definir su propia identidad luego de los acuerdos realizados el año pasado con De Narváez y los intentos de otros de llevar al partido con Macri”, lanza desde Pinamar, donde participó de una larga serie de reuniones partidarias. Sin embargo, ratifica su intención de que en 2013 el FAP “represente a muchas más personas de las que están”.
Una de sus colaboradoras históricas detalla: “La idea es que Margarita y Ricardo se acerquen, y mucho, pero primero cada partido tendrá que elegir qué rumbo quiere tomar, sino vamos a hacer cualquier cachivache. Dentro del FAP ya existe cierta resistencia al radicalismo, imaginate lo que puede ser si vuelven a aliarse a la derecha como en 2011”.
Casi contradiciendo este mandato, Binner sorprendió con un guiño al peronismo disidente que integra Francisco de Narváez. “Me parece que ahí no hay espacio, pero podemos hablar”, deslizó el 17 de julio en una entrevista con el diario Clarín, y pidió abrir la puerta para el diálogo “más allá de que después confluyamos o no”. Dentro del FAP la negativa a un gesto semejante la encabezan Tumini (que días atrás sacó un comunicado criticando la alianza con la derecha en provincia) y Víctor De Gennaro, que insiste en crear una tercera fuerza “más allá del PJ y la UCR”.
En la Ciudad de Buenos Aires, todo parece indicar que los candidatos a senadores serán Claudio Lozano y Roy Cortina. Llegar a esos lugares en las listas puede no ser el premio mayor: con las cámaras apuntando a la pelea entre el macrismo y el gobierno nacional, todo parece indicar que las tres bancas de la Cámara alta se repartirán entre el PRO y el Frente para la Victoria.
Entre los candidatos a diputados por Capital, hay una decisión tomada: el titular de Libres del Sur, Humberto Tumini, encabezará la lista (ya se había postulado en 2011, pero fue cuarto en la nómina y no alcanzó el escaño). Ante la carencia de otras figuras conocidas para el público porteño, el dilema del FAP es cómo llenar el resto de los casilleros. ¿Qué pasa con Fernando “Pino” Solanas, enfrentado con Lozano tras su partida de Proyecto Sur? “Pino mide bien, pero tiene una personalidad fuerte. Y la gente que lo acompaña transfiere para sí su popularidad”, explica uno de los dirigentes del FAP que sufrió las peleas porteñas.
Otra complicación de cara a 2013 es que no todos los partidos que integran el frente tienen candidatos de peso en todos los distritos. Si, como declaran algunos legisladores, el objetivo es igualar la performance de los últimos comicios, las fuerzas sin figuras pueden quedar regaladas de la conformación de las listas.

RESTO DEL PAÍS
La necesidad del FAP de aliarse con otros partidos es mayor en el resto de los distritos. “En Mendoza no existimos y en el norte no tenemos casi nada”, admite un colaborador. Lejos de las grandes definiciones, el FAP está ejercitando su actividad en el Interior por medio de una serie de encuentros regionales que terminarán con un acto en noviembre. Para entonces, sus dirigentes esperan un aire a “congreso de cierre” donde se reafirme la voluntad nacional de la fuerza que sorprendió en las presidenciales de octubre pasado.
Las alianzas, al menos de momento, no son claras. “No me imagino un acuerdo a nivel nacional. No es la línea que se vio hasta ahora”, confía un comunicador de fuerte llegada a la cúpula radical, que ante la falta de un liderazgo nacional que pueda traccionar a los integrantes de las listas confía en que se harán diferentes acuerdos distritales. En ese sentido, un diputado resume el clima que se vive desde el último fin de semana y que durará hasta las próximas legislativas: “Es un quilombo, como todos los frentes”.


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BUSCANDO UNA AGENDA PROPIA
Luego del buen resultado obtenido en octubre, el FAP se encontró con una dificultad que había enfrentado otros partidos “progresistas” a lo largo de la última década: la capacidad para instalar una agenda que surja de la propia fuerza. Si en 2012 el PRO y parte de la UCR se convirtieron en los máximos exponentes de una oposición dura, hostil, el FAP se encontró corriendo detrás de la iniciativa del gobierno nacional, al que muchas veces -como en el caso de la expropiación de YPF- terminó apoyando casi sin reservas. Hasta Fernando “Pino” Solanas, con un partido en crisis que ni siquiera pasó el filtro de las primarias, logró perfilarse a partir de temas propios como la defensa de los hidrocarburos, el combate a la minería a cielo abierto y la recuperación de los ferrocarriles. La búsqueda de nuevos temas políticos y sociales, en especial aquéllos que la ciudadanía pueda relacionar inmediatamente con el FAP, es uno de los desafíos de la fuerza.

Impulso libre

LOS NÚMEROS DEL OPEN SOURCE EN LOS ORGANISMOS DEL ESTADO
Impulso libre
La visita del número dos de Microsoft a Olivos reavivó el debate sobre el uso de open software en la administración pública nacional.

por Federico Poore
Information Technology, julio 2012

Una foto disparó el debate. El jefe operativo de Microsoft, Kevin Turner, había estado en la residencia de Olivos junto a la presidenta Cristina Kirchner y la ministra de Industria, Débora Giorgi. Si bien no hubo acuerdos concretos, se anunció un programa para atraer talentos y emprendedores a la “industria argentina del software”, lo que dio a entender que la relación estratégica entre el gobierno nacional y el gigante informático gozaba de buena salud.
Sorprendidos por el encuentro, los integrantes de la agrupación Software Libre con CFK enviaron a la ministra Giorgi una carta en donde explicaron los beneficios políticos y económicos del modelo abierto en contraposición al esquema propietario impulsado por algunas grandes empresas. La funcionaria les concedió una audiencia en la que reafirmó que “el desarrollo de software libre es una política de Estado, ya que se trata de un sector que atraviesa la cadena productiva a lo largo y a lo ancho del país” y dejó abierta la posibilidad de que algún legislador presente una ley que reglamente su uso a nivel estatal.
“La visita de Turner fue una señal. Son debates que están dando al interior del gobierno”, explica Bernardo González, secretario de la Cámara Argentina de Empresas de Software Libre (Cadesol). “Históricamente, siempre fue más fácil comprar una licencia y ponerla que hacer un desarrollo propio. Sin embargo, hubo un vuelco en los últimos años: hoy a quienes dentro del Estado entienden que el software libre es una forma de encarar desafíos económicos como la fuga de divisas o la necesidad de sustituir importaciones”, apunta, en relación a algunas de las cuestiones calientes de los últimos meses en el marco de una crisis internacional.
Jorge Rodríguez, gerente de Iniciativas Tecnológicas para el Sector Público de Microsoft, no cree que la opción sea entre uno u otro modelo. “Creemos en la libertad de la mejor solución posible”, sostiene Rodríguez, y agrega: “La tendencia es ir hacia ambientes tecnológicos heterogéneos. Al final del día, la palabra clave es interoperabilidad”.

FILOSOFÍA O PRACTICIDAD
“El gobierno sabe que lo políticamente correcto es el software libre, pero no existe en la práctica una ley que lo avale”, opina Beatriz Busaniche, integrante de Fundación Vía Libre, una organización que trabaja desde el año 2000 en la defensa y promoción del free software. “Como no hay un plan de adopción, el tipo de programas que usa el Estado queda librado a lo que decide el encargado de sistemas de cada administración”, sostiene, y cita el ejemplo del Ministerio de Defensa que conduce Nilda Garré, que trabaja con modelos libres no debido a una orden de la funcionaria sino por iniciativa de su equipo de sistemas. “Sin una política clara, gana la inercia”, ilustra Busaniche, refiriéndose a las altos índices de programas propietarios que hoy prevalecen en el Estado.
Para Bernardo González, hay que evitar las discusiones “talibanes” y hacer elecciones más prácticas. “Hoy el 89 por ciento de las supercomputadoras en el mundo usa Linux, y hay gente que sigue pensando que el software libre es una cuestión de fe”, sostiene. Su caballito de batalla es una frase del informe que el matemático argentino Manuel Sadosky leyó en el MIT en 1979: “La tecnología, para ser ‘propia’, no necesita ser autóctonamente original, sino que requiere ser bien comprada, difundida de manera correcta, manejada con eficacia y adaptada en términos científicos a las necesidades que se ha pretendido satisfacer con su compra”, repite entre sus conocidos. Esta idea de modificar y adaptar, sostiene el titular de Cadesol, juega a favor de los esquemas free.
Mientras tanto, empresas como Microsoft mantienen un trato fluido con oficinas de sector público de todo el país, aunque no siempre de manera directa sino más bien por medio de socios de negocios. Entre las estrellas de esta asociación con el Estado están la consumerización IT y el modelo de cloud computing.
Lo cierto es que al interior del gobierno se debaten fuerzas que impulsan en uno u otro sentido. La actual gestión de la Oficina Nacional de Tecnologías de Información (ONTI) revela por lo bajo sus deseos de modificar el status quo en relación a esta temática. “Hay sitios del gobierno que hoy te obligan a tener un determinado navegador o que ponen a disposición información pública con formatos cerrados, como aquellos solo compatibles con Word y Excel”, sostiene uno de sus coordinadores, que pide reserva de identidad.
El funcionario recuerda que Argentina forma parte de un organismo supranacional cuyo mayor socio, Brasil, viene desarrollando software libre en el Estado desde 2005. Aunque se apura a aclarar que “tampoco se pueden ser fundamentalistas en extremo, hay que seguir casos de éxito”. Por eso, antes que “neutralidad tecnológica” prefiere hablar de “neutralidad comercial”, un modelo según el cual el Estado debe abstenerse de recomendar el uso de determinados formatos (cerrados).

CUESTIÓN DE NÚMEROS
Si bien no existen cifras oficiales sobre la tasa de penetración del software libre al interior del Estado, un informe financiado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Córdoba (UNC) al que tuvo acceso Information Technology habla de un predominio de free software en el ámbito de los nuevos servicios y una hegemonía del software comercial sobre los servicios “clásicos” como ERP y antivirus. “Un caso especial son las bases de datos, donde más del 50 por ciento declara usar software libre y comercial simultáneamente”, detalla la investigación de la UNC, para la cual se contactó a los encargados de informática de más de doscientos organismos.
El informe, titulado “Políticas de software libre en el Estado argentino”, será presentado en agosto en las Jornadas Argentinas de Informática. Sus autores, que avalan una mayor sistematicidad en el uso de este modelo, dicen que el 42 por ciento de las dependencias de la Administración Pública Nacional (APN) tiene planes de migración de software de escritorio a open source, cifra que se eleva al 48 por ciento para el software de servidores.
¿El dato más relevante? El 61 por ciento de los encuestados cree que en su organismo existen aplicaciones que podrían ser compartidas con otras dependencias de la APN. Entre ellas, software de gestión documental, Mesa de Entradas, una versión del Boletín Oficial Electrónico y hasta un sistema de control de accesos del personal con control biométrico.
Los impulsores de free software consultados destacaron que el reciente nombramiento de Mariano Greco en la Dirección de Informática del ONTI implica una fuerte señal hacia la implementación de esquemas abiertos tras algunas idas y vueltas. También creen que es representa suerte de un relanzamiento del lugar que la Argentina ocupa dentro de Software Público Internacional, un proyecto alentado por el gobierno brasileño que se propone construir un portal para que distintos países coloquen soluciones informáticas al alcance del resto de la comunidad. La idea de contar con un repositorio de herramientas regional donde se desarrolle software de manera colaborativa deslumbra a varias de las segundas líneas del gobierno, aunque el silencio oficial (al menos on the record) hace pensar que la decisión final aún no fue tomada.


Rosario: un plan piloto
En diciembre de 2004, la municipalidad de Rosario sancionó una ordenanza estableciendo un programa integral de migración al software libre. Hasta ese momento se empleaban formatos cerrados que generaban “una dependencia tecnológica interminable hacia el proveedor de turno”, según las disposiciones del texto redactado por el entonces concejal Pablo Javkin. Por ello, y a partir de la obligación del Estado “de controlar la seguridad, confiabilidad e interoperabilidad de la información que recibe, procesa y remite”, el Concejo Deliberante reglamentó la ordenanza, cuya implementación se vio facilitada ya que desde 1996 existían en el municipio servidores centrales corriendo GNU/Linux y porque a principios de la década pasada se habían dado los primeros desarrollos con software libre en secciones del sitio www.rosario.gob.ar. Tras la aprobación de la norma, se instaló OpenOffice y Mozilla en puestos de trabajo administrativos y dos mil empleados municipales se capacitaron en Munix, el proyecto de innovación tecnológica encarado por la municipalidad. El último hito llegó en 2010, cuando se liberó el código del Sistema Integral de Administración Tributaria (SIAT) “para que otros municipios, comunas, provincias y organismos estatales puedan beneficiarse haciendo uso del mismo”. Hoy Rosario cuenta con cien servidores corriendo Linux, virtualizados con XEN.

Otros proyectos de ley
En los últimos años, cinco proyectos legislativos vinculados al software libre perdieron estado parlamentario. El más recordado fue una iniciativa presentada por el ex diputado Eduardo Macaluse, donde se proponía una política de licenciamiento de software para el Estado nacional. Allí se establecía que los tres podes del Estado “solo utilizarán en sus sistemas y equipamientos informáticos programas cuyas condiciones de uso no restrinjan la libertad del usuario” para usar la aplicación en su forma original o modificada, estudiar su funcionamiento, adaptarlo a sus necesidades, y distribuir copias del mismo. Sus fundamentos coincidían con la experiencia de Rosario, donde se argumentó que al migrar hacia software libre “la industria local se verá ampliamente beneficiada, dado que las licencias libres le otorgan al gobierno municipal el derecho a contratar profesionales locales para generar, modificar y adaptar sus sistemas”.

Entrevista a Luis Naidenoff

“El radicalismo no está en subasta”
El senador Luis Naidenoff evalúa la situación del partido de cara a 2013 y denuncia una relación desigual entre las provincias y el gobierno nacional.

por Federico Poore
Debate, 13-07-2012

Con 45 años recién cumplidos, el titular de la bancada radical en la Cámara alta, Luis Petcoff Naidenoff, sigue siendo una de las caras jóvenes del partido. En diálogo con Debate, analiza la situación económica del país a la luz de la puja entre la Nación y los gobiernos provinciales y pide priorizar la recomposición del poder de la propia UCR a la discusión sobre posibles alianzas.

¿Qué evaluación hace del enfrentamiento entre el gobierno nacional y Daniel Scioli en torno a los fondos provenientes de la Nación?
Lo primero que debemos señalar es que estamos en una situación totalmente descendente de la economía real. El aumento nominal del monto que se transfiere de manera automática a las provincias no compensa el desfasaje provocado por la inflación, a lo que hay que sumarle la decisión política del gobierno nacional de no tomar costos políticos y de trasladar el ajuste a las provincias. ¿Cómo hace eso? Mediante la quita o la merma de las transferencias discrecionales a las provincias, que son amigas o enemigas según cómo amanece. En ese sentido, un dato no menor es que 21 de las 24 provincias argentinas ya en 2011 estaban en una situación de déficit primario. Es un combo preocupante.

Como parte de este tironeo, en las últimas semanas el Ejecutivo nacional agitó la idea de una “mala gestión” del gobierno de Scioli. ¿Qué opina de esta lectura?
Acá hay otra historia, independientemente de la lectura que se haga sobre la mediocre, mala o pésima gestión de Scioli, algo que corre por cuenta de los ciudadanos de la provincia de Buenos Aires. Sí, cada uno debe hacerse cargo de lo que le toca, pero a los gobernadores los han disciplinado frente al poder central: a las provincias les llega sólo el 25 o el 27 por ciento de los recursos, cuando la Ley de Coparticipación establece un piso del 34 por ciento. La Presidenta habló de provincias que se administran bien sin recurrir a la Nación y es cierto: mi provincia, Formosa, pagó los salarios. Pero de 37 municipalidades solamente siete han adherido al último aumento otorgado por el gobernador, es decir que treinta comunas no pueden afrontar el aumento. Propongo cambiar el eje de la discusión: que primero se distribuya lo que corresponde a cada provincia y, ahí sí, que cada uno se haga cargo. Los gobernadores deben recuperar autonomía, algo imposible si no se recuperan los propios recursos.

Otra discusión económica pasa por la elevación del piso del mínimo no imponible. ¿Qué postura tiene el radicalismo al respecto?
Es muy clara: no podemos decir que un trabajador que gana seis mil pesos sea un privilegiado. Ahora bien, debemos separar el reclamo por el impuesto a las ganancias de esta especie de relación de amor-odio entre el Gobierno y Hugo Moyano. El diálogo no es mala palabra, y este Gobierno no lo entiende ni con la tropa propia. Ayer, Moyano era el ejemplo del sindicalismo progresista y Scioli se exhibía como el compañero de fórmula de Néstor Kirchner. Ahora, resulta que los dos son traidores a la patria. Es un criterio irracional, tragicómico, que habla de un fenómeno autodestructivo.

El año próximo la UCR pone en juego varias de sus bancas. ¿Cómo cree que puede llegar su partido a las legislativas?
El desafío del radicalismo pasa por construir una alternativa de poder. La principal regla de juego que debemos modificar en el país es esta lógica amigo/enemigo, porque el gobierno viene imponiendo la regla de “o estás acá o estás en la vereda de enfrente”. El asunto es el andarivel del medio.

Pero ¿cómo lo piensan lograr?
La UCR es el único partido, junto al de gobierno, que está estructurado en todo el país, con más de cuatrocientos intendentes, gobernadores, ex gobernadores. Donde sea que camines, del extremo Norte al extremo Sur, te encontrás con una unidad básica o con un comité. Esta presencia del partido nos obliga a brindar una alternativa nacional de poder que claramente va más allá de un resultado electoral circunstancial, como el obtenido por quienes hoy conducen la Ciudad de Buenos Aires.

En una entrevista reciente a esta revista, el presidente del partido, Mario Barletta, dijo que el radicalismo debería trabajar “con mayor claridad” sobre su propia identidad. ¿Qué opina?
Luego del mal resultado electoral afloraron determinadas diferencias, en especial aquellas relacionadas con el acuerdo que se hizo en la provincia de Buenos Aires, que a la luz de los resultados no fue el mejor. Pero este año se ha actuado con mucha convicción: hemos acompañado la recuperación de la YPF estatal como la mejor decisión para el país, y no fuimos nosotros quienes cambiamos de posición. Siempre pensamos así. Y lo hemos hecho a pesar de la crítica de determinados medios, no nos dejamos correr ni operar. Como cualquier partido con responsabilidades, hemos tenido aciertos y errores, pero ya no hay crisis. Estamos avanzando, es sólo cuestión de ver cómo estamos votando. Por otra parte, la actividad parlamentaria es sólo un aspecto. El otro es la vocación política que debemos mostrar ante la sociedad. Hoy se intenta instalar la idea de que la sucesión está dentro del propio proyecto de gobierno, pero vamos a demostrar que el camino que el país necesita vendrá de la mano de una construcción distinta.

Barletta aseguró días atrás que el radicalismo contará con un candidato propio en las presidenciales de 2015.
Desde luego que todos aspiramos a contar con un candidato presidencial. Creo que, en ese sentido, el partido debe hacer un gran esfuerzo para dejar de lado la feria de vanidades que tanto daño le ha hecho y realizar un trabajo creíble.

Antes está 2013. ¿La UCR reflotará el Acuerdo Cívico y Social?
Bueno, ya hemos compartido ese espacio con hombres y mujeres del socialismo y de la Coalición Cívica. Es parte de nuestra historia. Pero hay que ser cuidadosos, porque hacen falta denominadores comunes con los que se apunte a una alternativa, lo que no significa amontonarnos. Lo principal es redireccionar el radicalismo hacia esos viejos valores que la sociedad ve con esperanza: palabras como tolerancia, respeto, diálogo, sentarnos en una mesa… Ese rol siempre lo tuvo el partido y hacia ahí debemos apuntar.

¿Cree que tratándose de una elección legislativa les irá mejor que en 2011?
En la audiencia pública en torno al pliego de Daniel Reposo hemos demostrado que cuando la impunidad tiene visibilidad puede aplicarse un freno republicano. Espero que en 2013 la ciudadanía otorgue un voto de confianza para que este Gobierno no tenga tanto poder, menos cuando tiene las características del actual, tan concentrador y disciplinador.

¿Con cuáles partidos de la oposición espera una mayor afinidad?
Cada distrito tiene sus propias particularidades, ya que hay provincias en las que los acuerdos vienen marcados y fortalecidos por la propia realidad. En Formosa confrontamos con un modelo feudal desde hace más de veinte años y tenemos acuerdos con sectores del peronismo disidente y con sectores de Libres del Sur. A veces los acuerdos locales no tienen nada que ver con un patrón nacional.

Algunos dirigentes del PRO alientan un acercamiento al radicalismo para suplir su falta de presencia territorial. ¿Cree que el macrismo es un límite?
Hasta el momento no existe ningún contacto institucional, más allá de la relación que pueda tener la Ciudad de Buenos Aires con determinados intendentes. Pero el radicalismo no está en subasta, si otro partido ve en nosotros lo que a ellos les falta, tendrá que construirlo.