Entrevista a Luis Naidenoff

“El radicalismo no está en subasta”
El senador Luis Naidenoff evalúa la situación del partido de cara a 2013 y denuncia una relación desigual entre las provincias y el gobierno nacional.

por Federico Poore
Debate, 13-07-2012

Con 45 años recién cumplidos, el titular de la bancada radical en la Cámara alta, Luis Petcoff Naidenoff, sigue siendo una de las caras jóvenes del partido. En diálogo con Debate, analiza la situación económica del país a la luz de la puja entre la Nación y los gobiernos provinciales y pide priorizar la recomposición del poder de la propia UCR a la discusión sobre posibles alianzas.

¿Qué evaluación hace del enfrentamiento entre el gobierno nacional y Daniel Scioli en torno a los fondos provenientes de la Nación?
Lo primero que debemos señalar es que estamos en una situación totalmente descendente de la economía real. El aumento nominal del monto que se transfiere de manera automática a las provincias no compensa el desfasaje provocado por la inflación, a lo que hay que sumarle la decisión política del gobierno nacional de no tomar costos políticos y de trasladar el ajuste a las provincias. ¿Cómo hace eso? Mediante la quita o la merma de las transferencias discrecionales a las provincias, que son amigas o enemigas según cómo amanece. En ese sentido, un dato no menor es que 21 de las 24 provincias argentinas ya en 2011 estaban en una situación de déficit primario. Es un combo preocupante.

Como parte de este tironeo, en las últimas semanas el Ejecutivo nacional agitó la idea de una “mala gestión” del gobierno de Scioli. ¿Qué opina de esta lectura?
Acá hay otra historia, independientemente de la lectura que se haga sobre la mediocre, mala o pésima gestión de Scioli, algo que corre por cuenta de los ciudadanos de la provincia de Buenos Aires. Sí, cada uno debe hacerse cargo de lo que le toca, pero a los gobernadores los han disciplinado frente al poder central: a las provincias les llega sólo el 25 o el 27 por ciento de los recursos, cuando la Ley de Coparticipación establece un piso del 34 por ciento. La Presidenta habló de provincias que se administran bien sin recurrir a la Nación y es cierto: mi provincia, Formosa, pagó los salarios. Pero de 37 municipalidades solamente siete han adherido al último aumento otorgado por el gobernador, es decir que treinta comunas no pueden afrontar el aumento. Propongo cambiar el eje de la discusión: que primero se distribuya lo que corresponde a cada provincia y, ahí sí, que cada uno se haga cargo. Los gobernadores deben recuperar autonomía, algo imposible si no se recuperan los propios recursos.

Otra discusión económica pasa por la elevación del piso del mínimo no imponible. ¿Qué postura tiene el radicalismo al respecto?
Es muy clara: no podemos decir que un trabajador que gana seis mil pesos sea un privilegiado. Ahora bien, debemos separar el reclamo por el impuesto a las ganancias de esta especie de relación de amor-odio entre el Gobierno y Hugo Moyano. El diálogo no es mala palabra, y este Gobierno no lo entiende ni con la tropa propia. Ayer, Moyano era el ejemplo del sindicalismo progresista y Scioli se exhibía como el compañero de fórmula de Néstor Kirchner. Ahora, resulta que los dos son traidores a la patria. Es un criterio irracional, tragicómico, que habla de un fenómeno autodestructivo.

El año próximo la UCR pone en juego varias de sus bancas. ¿Cómo cree que puede llegar su partido a las legislativas?
El desafío del radicalismo pasa por construir una alternativa de poder. La principal regla de juego que debemos modificar en el país es esta lógica amigo/enemigo, porque el gobierno viene imponiendo la regla de “o estás acá o estás en la vereda de enfrente”. El asunto es el andarivel del medio.

Pero ¿cómo lo piensan lograr?
La UCR es el único partido, junto al de gobierno, que está estructurado en todo el país, con más de cuatrocientos intendentes, gobernadores, ex gobernadores. Donde sea que camines, del extremo Norte al extremo Sur, te encontrás con una unidad básica o con un comité. Esta presencia del partido nos obliga a brindar una alternativa nacional de poder que claramente va más allá de un resultado electoral circunstancial, como el obtenido por quienes hoy conducen la Ciudad de Buenos Aires.

En una entrevista reciente a esta revista, el presidente del partido, Mario Barletta, dijo que el radicalismo debería trabajar “con mayor claridad” sobre su propia identidad. ¿Qué opina?
Luego del mal resultado electoral afloraron determinadas diferencias, en especial aquellas relacionadas con el acuerdo que se hizo en la provincia de Buenos Aires, que a la luz de los resultados no fue el mejor. Pero este año se ha actuado con mucha convicción: hemos acompañado la recuperación de la YPF estatal como la mejor decisión para el país, y no fuimos nosotros quienes cambiamos de posición. Siempre pensamos así. Y lo hemos hecho a pesar de la crítica de determinados medios, no nos dejamos correr ni operar. Como cualquier partido con responsabilidades, hemos tenido aciertos y errores, pero ya no hay crisis. Estamos avanzando, es sólo cuestión de ver cómo estamos votando. Por otra parte, la actividad parlamentaria es sólo un aspecto. El otro es la vocación política que debemos mostrar ante la sociedad. Hoy se intenta instalar la idea de que la sucesión está dentro del propio proyecto de gobierno, pero vamos a demostrar que el camino que el país necesita vendrá de la mano de una construcción distinta.

Barletta aseguró días atrás que el radicalismo contará con un candidato propio en las presidenciales de 2015.
Desde luego que todos aspiramos a contar con un candidato presidencial. Creo que, en ese sentido, el partido debe hacer un gran esfuerzo para dejar de lado la feria de vanidades que tanto daño le ha hecho y realizar un trabajo creíble.

Antes está 2013. ¿La UCR reflotará el Acuerdo Cívico y Social?
Bueno, ya hemos compartido ese espacio con hombres y mujeres del socialismo y de la Coalición Cívica. Es parte de nuestra historia. Pero hay que ser cuidadosos, porque hacen falta denominadores comunes con los que se apunte a una alternativa, lo que no significa amontonarnos. Lo principal es redireccionar el radicalismo hacia esos viejos valores que la sociedad ve con esperanza: palabras como tolerancia, respeto, diálogo, sentarnos en una mesa… Ese rol siempre lo tuvo el partido y hacia ahí debemos apuntar.

¿Cree que tratándose de una elección legislativa les irá mejor que en 2011?
En la audiencia pública en torno al pliego de Daniel Reposo hemos demostrado que cuando la impunidad tiene visibilidad puede aplicarse un freno republicano. Espero que en 2013 la ciudadanía otorgue un voto de confianza para que este Gobierno no tenga tanto poder, menos cuando tiene las características del actual, tan concentrador y disciplinador.

¿Con cuáles partidos de la oposición espera una mayor afinidad?
Cada distrito tiene sus propias particularidades, ya que hay provincias en las que los acuerdos vienen marcados y fortalecidos por la propia realidad. En Formosa confrontamos con un modelo feudal desde hace más de veinte años y tenemos acuerdos con sectores del peronismo disidente y con sectores de Libres del Sur. A veces los acuerdos locales no tienen nada que ver con un patrón nacional.

Algunos dirigentes del PRO alientan un acercamiento al radicalismo para suplir su falta de presencia territorial. ¿Cree que el macrismo es un límite?
Hasta el momento no existe ningún contacto institucional, más allá de la relación que pueda tener la Ciudad de Buenos Aires con determinados intendentes. Pero el radicalismo no está en subasta, si otro partido ve en nosotros lo que a ellos les falta, tendrá que construirlo.