"Hay policías claramente involucrados en generar caos"

por Federico Poore

Para el sociólogo Máximo Sozzo, profesor de criminología en la Universidad Nacional del Litoral, los bajos salarios de las fuerzas policiales solo explican uan parte de los amotinamientos de las últimas semanas.

¿Qué factores explican la crisis policial?
Estas protestas estuvieron fuertemente ligadas a dos tendencias, que no han sido homogéneas pero que se combinaron para producir este resultado. Por un lado, una progresiva pérdida de la calidad de condiciones laborales de las personas que trabajan en las instituciones policiales en los rangos bajos y medio-bajos, vinculadas no sólo a cuestiones salariales sino también a los turnos de trabajo y a las formas de asegurar la disciplina al interior de la fuerza. Todo esto combinado con la falta de voz de estos sectores, algo que no cambió demasiado con respecto a los años de la dictadura. En 2008 hicimos una encuesta en Santa Fe sobre una muestra representativa de policías. Una de las cosas que descubrimos es que el 88 por ciento (casi 9 de cada 10) reclamaba la posibilidad de crear algún tipo de asociación sindical. Es decir que la necesidad de que se los reconozca como trabajadores viene de hace tiempo.

¿Que beneficios puede traer la sindicalización policial?
Ante todo, transparentar los debates políticos al interior de la institución political. Hoy esos debates ya existen — y enfrentan a distintos grupos. Transparentar esa discusión puede ser interesante. Obviamente, no creo que algo así vaya a marcar modificar radicalmente la composición democratica de la fuerza — de hecho, en Gran Bretaña o en España la sindicalización no ha traido aparejada un crecimiento de la cultura democrática de la fuerza policial. Pero dada la situación en la que nos encontramos, creo es una posibilidad a explorar.

¿Qué diferencia encuentra entre Gendarmería, Policía Federal y las policías provinciales? ¿Alguna de estas fuerzas alcanzó un mayor grado de profesionalización que las otras?
La pregunta es, ¿qué entendemos por profesionalización? Si hablamos del gobierno democrático de las fuerzas policiales, en ninguna provincia se han producido avances sustantivos. Las quejas con respecto al servicio policial (es decir, si un oficial hace algo ilegal) aún son tramitadas por órganos policiales. Y en los casos donde hay un híbrido entre policías y civiles, la participación civil es mínima. De hecho, no hay participación de representantes electos, como legisladores y concejales.

En ese sentido, ¿qué evaluación hace del paso de Nilda Garré por el Ministerio de Seguridad?
Instaló una retórica de contenido democratizador y produjo algunas iniciativas puntuales, laterales, que podríamos considerar positivas. Pero esto no se traduce mágicamente en la transformación de las estructuras organizativas de la policía. En ese terreno, la experiencia con respecto a las fuerzas federales del Ministerio de Seguridad de la Nación fue inconcluso, y ahora sufrió un cambio de dirección. Se generó una especie de impasse. Es difícil que de 2011 en adelante se hayan producido cambios estructurales. Hubo mucha voluntad política, quizás voluntarismo, con decisiones que han sido valiosas pero no tienen la magnitud que el desafío requiere.

La Gendarmería nació como una fuerza de frontera, luego se trasladó al conurbano y se envía, de tanto en tanto, como fuerza militarizada a las provincias. ¿No se desvirtuó su rol?
Completamente. Esta conjunción de Gendarmería y Prefectura resolviendo problemas que las fuerzas provinciales no pueden es problemática. Ambas tienen una tradición y una cultura organizacional fuertemente ligada a la fuerza militar, nacieron para otros fines. Por otra parte, la idea de que estas fuerzas sólo hacen patrullajes y nunca incurren en abusos no es real, tal como lo muestran algunos estudios hechos en el Conurbano bonaerense.

Familiares y representantes de los policías que iniciaron la protesta en Córdoba pedían el aumento que luego les dio De la Sota con el argumento de que querían una fuerza sin corrupción. Como si un mayor sueldo fuese a terminar con las prácticas ilegales al interior de la fuerza.
Ese pensamiento es de una violenta ingenuidad. Primero porque todos sabemos que el involucramiento en redes ilegales puede garantizarles ingresos muy superiores a los 13,000 pesos. Segundo, porque ese agumento supone creer que la corrupción policial nace de la necesidad, cuando no es así. Sólo hace falta estudiar su reproducción al interior de las cadenas de mando. Esta crisis es la respuesta a las iniciativas en algunas provincias de combatir ciertos nudos de corrupción. Hay policías claramente involucrados en generar caos para enfrentar al poder político. Lo que está en juego es un desafío político sobre quién gobierna la policía.

¿Cómo se resuelve este problema?
La única forma de reconstruir la autoridad política es generar instancias de construcción de consensos para una reforma policial a través de los partidos políticos y con la ayuda de los segmentos de las fuerzas que estén de acuerdo en avanzar en una agenda reformista. Algo como la CONAREPOL (Comisión Nacional para la Reforma Policial) en Venezuela — una de las pocas propuestas de Hugo Chávez que logró el apoyo de la oposición.

* La edición en inglés de esta entrevista apareció en la edición del 15 de diciembre de 2013 del Buenos Aires Herald.

Entrevista a Gabriel Kessler

‘Border Guards cannot replace everyone’
Sociologist Gabriel Kessler talks to the Herald over the latest police protests

by Federico Poore
Buenos Aires Herald, 11-12-2013

Sociologist Gabriel Kessler has been studying crime for more a decade. As a Conicet researcher and teacher at the University of La Plata, his published works include Sociología del delito amateur — a take on marginal youth who had committed crimes — and El sentimiento de inseguridad (The feeling of insecurity).
Regarding the social conflict that followed police strikes, Kessler told the Herald that Córdoba Governor José Manuel De la Sota “set a very high bar for other provincial governments,” something that may mark the beginning “of a struggle over wealth distribution.”

What do you think caused the current police crisis?
Scenarios are different according to the province, but protests reveal a discontent over wages, especially among the lower ranks of the force. If you hear what some spokesmen — or wives of police officers — are saying, you’d notice they blame the highest echelons. There’s a gap between them. Now some things have caught my eye. For example, how couldn’t the smallest provinces such Chaco, Corrientes and Catamarca — where the government is usually more aware of certain movements — see it coming? Then there’s this idea that if the police is not present (in a certain area), people loot. A latent social conflict actually exists in certain sectors, but that’s not the whole story.

Would you agree that hegemony — social peace without the use of state violence — is working in certain districts and not in others?
You need to see where and how opportunities arise — who told who that there was going to be a liberated area, thus becoming a hotspot for violence.

Do you think the decision of Córdoba Governor Juan Manuel De la Sota to raise police wages to 13,000 pesos ended up causing a domino effect to the rest of the districts?
Without a doubt. De la Sota played a very complicated game because he set a very high bar for other provincial governments. Teachers unions have already warned about future demands. Anyone who had been asking for a 30 percent wage hike now feels like an idiot. We’re seeing the beginning of a struggle over wealth distribution.

When did these attempts of letting police regulate itself begin?
By around the same time as when they were allowed to have their own sources of “financing” (through illegal activities), it’s what we call the double pact. This has existed throughout these 30 years of democracy — but also during the (1976-1983) dictatorship. And although there were some attempts by (former Security Minister León) Arslanian and others in the Santa Fe province, democratic governments never achieved a major reform, it’s one of the greatest political debts of this era.

In Buenos Aires province, half-implemented reforms were rolled back by the current administration.
The (Governor Daniel) Scioli administration decided to return to the police leadership of security forces. There was also a setback in the progress over police training. The situation is somehow different at the national level, but one must treat each district as a unique case. On the other hand, the security agenda was fully installed in the provinces. This is not to justify governors, but one needs to acknowledge that brave reforms — which can sometimes bring complicated results — are hard to push through when at the same time you have a strong demand for public safety.

The paradox being that if you reform security forces, suspended police officers may try to destabilize peace — but if you leave things the way they are, social peace can be lost anyway.
Absolutely. Now the police has a huge power and an almost extortion-like negotiation capacity. Now the next thing that comes to mind is — what will happen when the Border Guard fails to keep up with all these demands? Border Guards are now believed to be the security force that is able to replace everyone, at any time.

Can we compare these events with those of December 2001?
No. I mean, there are some conflicts and images that take us back to those times — but I don’t think this is the same situation.

The urgent challenges of police reform

Improvements achieved — but security forces need to be controlled by civilians

by Federico Poore
Buenos Aires Herald, 10-12-2013

Major improvements regarding citizen security have been achieved since the return of democracy, although inconsistent approaches to criminal activity — which has become more complex over the last 30 years — and the lack of structural police reforms are challenges that have yet to be fully tackled.
“When it comes to security, changes have not been complete,” former security minister León Arslanian told the Herald.
“I welcomed the creation of the Security Ministry and the fact that the government began taking some action in the right direction with the appointment of (Nilda) Garré — but I still see little progress on this front.”
Arslanian said the most remarkable absence of the last three decades had to do with the failure to restructure police in order to establish the democratic governance of the force, led by civilians — an attempt he reportedly tried to implement during his time at office.
But the history of the government’s stance towards crime has changed from a zero-tolerance, tough-on-crime narrative to a progressive approach consistent with human rights.
The results leave much to be desired as evidenced by the sit-ins and protests that have led to police strikes in several provinces over the past week.

Acceptable in the ‘80s
“In the years following 1983, security matters were not at the top of the agenda as other issues were being widely discussed, such as the trial of the military juntas — the downward spiral of crime had not yet become fully evident,” former Buenos Aires province lawmaker Walter Martello told the Herald.
The 1987 Ingeniero Budge massacre — when three youngsters were killed by police — and the murder of 17-year-old Walter Bulacio in 1991 were two cases of police brutality that had a great impact on public opinion.
After those events Argentines “began questioning the repressive apparatus and the lack of individual guarantees,” wrote sociologist Gabriel Kessler and historian Sandra Gayol.
Measures by human rights movements following these cases marked the end of edictos (city ordinances), local measures not included in the penal code that granted arbitrary power to police officers.

Comings and goings
Martello — who is about to release a book on the Buenos Aires province security ministers of the last few decades — said that during the 1990s new powers were granted to the provincial police forces once again.
“The arrival of (former governor) Eduardo Duhalde marks the beginning of a series of comings and goings in the security arena. Everything was tried to renew the department — from the naming of (carapintadas Army mutineers head) Aldo Rico to the appointment of mayors such as (Ituzaingó local leader Alberto) Descalzo,” the former Civic Coalition (CC) congressman said.
Low salaries and the first experiments to “let the police regulate itself” were the dominant factors of the era.
The first real attempt to improve things, Martello said, took place during the 2002-2003 administration of Juan Pablo Cafiero, when Felipe Solá began as governor following the 2001 political and economic crisis.
“Cafiero took office at a very difficult time, with a wave of kidnappings for ransom and car theft murders. He pursued a very serious policy regarding car thefts — but enjoyed little political support and his measures didn’t last too long.”
Following a series of moves by Solá’s successor, Daniel Scioli, the recent appointment of Ezeiza Mayor Alejandro Granados marked the return of the tough-on-crime stance that has repeatedly failed in the past.

Ties with illegal activities
Other provincial forces, however, are even further behind, Arslanian warned.
“In many districts there have been no major changes since the return of democracy. And it’s a shame because attempts at restructuring — mainly with regards to leadership of the security forces — could be promoted from the national administration. This posture of police ‘autonomy’ must end,” the former official said.
The recent examples of the Córdoba and Santa Fe provinces, where police chiefs were arrested accused of ties to drug-trafficking, proves that the link between security forces and illegal activities is still alive and well.
At a national level, Kirchnerite governments have tried to reform police forces, with different emphasis over the years.
The naming of centre-left leader Nilda Garré as Security minister marked the height of this trend. But her resignation earlier this year and the rise to power of Lieutenant Colonel Sergio Berni — a shift not shared by progressive sectors — was a return to certain policies at odds with the multi-party “consensus for Democratic Security” agreed upon in 2009.

A neglected issue
Ever since the restoration of democracy, political leaders of this country have neglected public safety issues, former Buenos Aires province security secretary Marcelo Saín argued in a recent United Nations report.
These problems, Saín said, “became a politically relevant matter when the growing sense of insecurity among the population began to have an impact on public opinion and affected the electoral performance of national and provincial leaders.”
In this context, specialists agree that a real effort to modify the sector — improving police transparency and crime-fighting tactics — must be undertaken outside the electoral agenda.

Twist: Clarín does what gov’t says

Media conglomerate indicates its intention to divide itself into six parts to comply with law

by Federico Poore
Buenos Aires Herald, 05-11-2013

Media giant Clarín Group presented yesterday morning its own disinvestment plan following the recent Supreme Court ruling that confirmed the constitutionality of the Broadcast Media Law.
“This is a decision forced on us by circumstances,” Clarín Group Communications Manager Martín Etchevers said. “This adjustment plan does not imply we will abandon our principles or fail to defend our rights.”
Representatives from the conglomerate entered the AFSCA premises at 10.20am — as the media watchdog was holding its first internal meeting after the top court’s decision last week — and left an “adjustment proposal,” government officials explained in a news release.
The head of the AFSCA media watchdog Martín Sabbatella celebrated the news.
“This marks the end of that ugly feeling many Argentines had — that on one side we mortals had to comply with the law, whether we liked it or not, while others thought they could be above it, above the powers of the state, and that they would decide whether they would comply or not with the law,” the Kirchnerite official said.
Last week, Sabbatella had said the Clarín Group, the country’s largest media conglomerate, would not be able to submit a voluntary plan to meet the requirements under the law as deadlines had expired, but stressed it still had one way out — to “finish” the presentation that was made in December of last year by Fintech Advisory, the minority shareholder of Cablevisión, the group’s cable-television business.
Etchevers yesterday urged AFSCA to give the media giant “the same time given to other groups” during an on-air interview with Clarín-owned news channel Todo Noticias (TN).

Clarín’s proposal
“Before the ruling becomes effective, and even as the decision must have the same terms and conditions as the rest of the (media) groups, the Clarín Group presented this morning, before the courts and AFSCA, a plan to voluntary adjust to the licence regime of the Media Law,” the company said in a news release.
The company continued to insist that its presentation of a plan should not be interpreted as a change of opinion on the law itself.
“We are convinced that in no civilized country can the state retroactively refuse to recognize the licenses it granted, that still have years go. They didn’t even do this in countries like Venezuela or Ecuador.”
The company said it presented a plan within the context of “the illegal and de facto attacks carried out by the government over the last few days to take away its audiovisual media in a compulsory manner.”
Concretely, the media group is proposing to divide itself into six separate companies to comply with the anti-trust law.
The first division would include flagship broadcast television channel Canal 13, news channel TN as well as Radio Mitre and other TV channels from Córdoba and Bariloche. Twenty-four cable licences currently belonging to Cablevisión would also be part of this first media unit.
Another unit would keep a good part of Cablevisión’s operations (Fintech will maintain 40 percent of the shares of the cable company) as well as the Buenos Aires-based Metro cable channel.
The third unit would hold 20 licences that are currently held by Cablevisión, while the fourth would include cable channels Magazine, Volver, Quiero, Canal Rural, TyC Sports and TyC Max.
The fifth proposed division will include FM radio stations in Tucumán, Bariloche, Bahía Blanca and Santa Fe. The sixth and final business would include Channel 7 of Bahía Blanca and Clarín’s stake in Channel 9 of Mendoza.
The company’s proposal was signed by María de los Milagros Páez, legal trustee of the Clarín Group.

2 + 2 = 5
Soon after Clarín presented its plan, it became clear that it did not include all of its licences — regardless of whether you count the 237 that AFSCA claims the conglomerate holds or the 158 the group recognizes as its own.
“Almost one hundred licences (currently held by Clarín) are missing,” legal expert Graciana Peñafort — who took part in the drafting of the law — told Radio América.
Clarín, however, disputes the claim.
“It does cover all licences — the fact that the number does not add up means that we’re choosing to make the same count as outlined in AFSCA’s regulations, meaning the group would be able to cover the same area with fewer licences,” Etchevers told the Herald.
The Clarín representative explained the media giant will claim to be using the same regulation that allowed rival cable company Telecentro to cover a wide area with a single licence.
Also worth noting is that Clarín has not yet revealed who will buy its exceeding licences.
“It is not explained at this point of the plan,” Etchevers told this newspaper. “The information will be revealed as we progress in the different steps to adjust to the law.”
Other assets such as newspaper Clarín, internet service provider Fibertel and news wire service DyN are not subject to regulation under the Media Law.

What’s next?
AFSCA’s representatives did not hide their glee at Clarín’s move yesterday.
“All groups have already presented their disinvestment plans,” Sabbatella’s spokesman told the Herald. His department now has “a lot of analyze,” the source added.
It seems AFSCA agrees with Etchevers on one point — that yesterday’s presentation was only the first part of the process, in which the media group hands in a draft, a sort of “letter of intent” through which the conglomerate shows a willingness to comply with the law and the main reasons why the group will no longer have a dominant position once it completes the disinvestment.
A “second approval” must now follow — the one where the group clarifies which company it intends to sell its licenses to, the AFSCA representative added.
The Broadcast Media Law was passed by Congress in 2009 following long debates throughout the country. Its main guidelines came from proposals made by professors, unions and other members of the Coalition for Democratic Broadcasting, which five years before had presented a 21-point programme to replace previous regulation passed by the last military dictatorship and modified during the ‘90s by the pro-market Carlos Menem administration.

@fedebillie

The silent celebration

On Media Law ruling, opposition leaders say one thing, but think the opposite

by Federico Poore
Buenos Aires Herald, 31-10-2013

Opposition political leaders this week were frustrated — at least on the record — by the final outcome of the lengthy judicial battle over the Broadcast Media Law. With the (factually correct) argument that the government has failed to apply the law consistently to all broadcasters, they criticized this anti-monopoly law that has dealt a bitter blow to the almighty Clarín Group.
But Argentine politicians, especially those who want to rule the country in 2015 and beyond, may be silently thanking Kirchnerism as you read these lines.

Failure to launch a reform
The first government to try to pass a broadcast law to replace the one implemented by the 1976-1983 military dictatorship was the Raúl Alfonsín administration, which in the late ‘80s pushed a draft bill developed by the Commission for Democratic Consolidation (COCODE).
Alfonsín endorsed the draft, but a burgeoning economic crisis forced the early exit of the Radical (UCR) government from power shortly thereafter. The bill never made it to the floor for a vote.
Carlos Menem, his successor, partially reformed the 1980 Broadcast Media Law through emergency decrees — but to benefit media conglomerates.
Menem’s pro-market push revoked the existing ownership limitations and favoured an increase of foreign capital in the media market.
During his two terms as president, the Clarín Group grew exponentially and became a key political actor. A classic commercial from the 1990s announcing “El Gran DT” showed Peronists Antonio Cafiero and Carlos Ruckauf, next to Frepaso front leaders Carlos “Chacho” Álvarez and Graciela Fernández Meijide. They sat at the same table, laughing and playing a Clarín-sponsored soccer game. The message was simple: Politics divided them, but Clarín brought them together.
In a famous interview with journalist Samuel Gelblung, Clarín CEO Héctor Magnetto denied he wanted to become president. “(It’s a) minor position,” he said.
It was a brief but effective show of strength.

Silent supporters
Kirchnerism initially made Clarín’s dominant market position possible by passing important laws and decrees.
Former president Néstor Kirchner even (provisionally) approved the Cablevisión-Multicanal merger, which allowed the conglomerate to expand its core business to 58 percent of the country’s media market share. These were the last years of what one could call the two and a half lost decades in broadcast regulation (1983-2008).
But his wife and successor as head of state, Cristina Fernández de Kirchner, decided it was time to pass a new media law — backing down from previous positions. And this time, the battle would go all the way.
Opposition leaders, who had been critics of Clarín for years, suddenly found themselves defending the conglomerate against government “attacks.” Verbal assaults coming from Kirchnerite officials appearing in pro-government media were real — but they had nothing to do with the text of the law, which was praised by UN Special Rapporteur on Freedom of Expression Frank La Rue.
Some of these surprising shifts in positions took place in recent years, that is, after the law was passed.
“This is not a Kirchnerite law,” opposition congressman Fernando “Pino” Solanas told newspaper La Nación back in 2009. He was not a lawmaker at the time but when he was asked whether he would have supported the bill, he did not hesitate: “Of course.” This week, instead of celebrating the ruling, he appeared next to UNEN leader Elisa Carrió denouncing an obscure “pact” between the government and Chief Justice Ricardo Lorenzetti.
Here’s a thought coming from a non-Kirchnerite: some day, members of the opposition may have to acknowledge the fact that the only political force that dared to get their hands dirty and pay the political cost of taking a stance against Clarín was Kirchnerism. With its contradictions and its particular timing, of course.
But one thing remains clear: if this media giant ends up losing some of its considerable power, Fernández de Kirchner will not be the only one who will benefit. Kirchnerism may go, but the law stays in the books.
Peronist contender Sergio Massa, Socialist presidential candidate Hermes Binner, Radical leader Julio Cobos — none of them were big supporters of the Media Law (although Socialist lawmakers voted for the bill and the Tigre leader was Cabinet chief when the law was first introduced). But its impact may benefit them in the long run.
Even Buenos Aires Province Governor Daniel Scioli, a conservative populist who reluctantly supported the law, will profit from a weakened Clarín Group. The ruling, Scioli said Tuesday, “is a prize for the president’s courage.”
Maybe Scioli just thinks what many moderate politicians do now that the legal battle has been won: they will profit from the actions carried out by more radical politicians.

Entrevista a Agustín Rossi

Defence Minister Agustín Rossi talks to the Herald as he hits first 100 days in office

by Federico Poore
Buenos Aires Herald, 09-09-2013

The day’s last rays of sun enter the office on the 11th-floor of the Defence Ministry, where Agustín Rossi has been working during the past 100 days. Metres away from the Government House, it is quite a different work environment for the former head of the Victory Front caucus (FpV) in the Lower House, where he got used to the hot political climate of congressional politics.

Two years ago, President Cristina Fernández de Kirchner signed a decree creating the Northern Shield (Escudo Norte) to patrol the country’s northern borders. Last week, you announced the deployment of 4,500 army officers to help Border Guard officers in that task — isn’t that at odds with the Domestic Security Law?
Definitely not. The resolution that established the so-called Operativo Fortín, signed by (former minister Arturo) Puricelli, described the involvement of the Armed Forces in this operation. Ever since then, the Air Force has been controlling the radar system that went along with the Northern Shield. Whenever irregular air activity is detected, the information is passed to the appropriate security force — which in this case is the Border Guards. We just inform.

So with this new decision will the Army begin patrolling?
Patrolling — yes. But we won’t be doing activities related to domestic security: stopping vehicles, checking documents. Nothing of that sort.

Why was this decision taken? Have you noticed an increase in “irregular activities” in the north?
During the dinner with officers and leaders of the Armed Forces (in July) the president had already ordered me to prepare a deployment of Army soldiers to control the northern border, which is Argentina’s most important land border. The decision was already taken back then — we’re just strengthening the operation.

What are the tasks of the Military Coordination of Emergencies Assistance Secretariat (Secretaría de Coordinación Militar de Asistencia en Emergencias) created last June?
During the last few years we’ve seen that the role of the Armed Forces during emergencies has been well received by society. They bring in discipline, deployment and logistics capability — concepts which are highly appreciated when a catastrophe occurs. The Armed Forces showed what they were capable of in the La Plata floods and then again in Rosario, when they took part in the rescue operations (following last month’s gas explosion). We’re trying to intensify the role of the forces in emergency matters and to create equipment centres to have on hand in case of an emergency.

How do the Armed Forces respond to this new role of social assistance?
I wouldn’t call it social assistance, precisely. But they are taking an active role during emergencies, something they really like — it allows them to put into practice many of the things they’ve learned and builds bridges between the Armed Forces and civil society, especially in times of peace.

What about the appointment of Army Chief César Milani? After a heated debate, the President decided it will be discussed in Congress after the October elections — is that still the idea?
His promotion is in the Senate. But his appointment led to a debate that was marked by the launch of the electoral campaign. Army Chief appointments don’t have to be examined right away — it was more of a decision by us, but we could have sent the promotion in November or December, when the rest of the promotions are discussed.

So the government is going to defend his appointment once again before the end of the year.
That’s right.

The Centre for Legal and Social Studies (CELS) requested the rejection of Milani’s appointment because of his alleged violation of human rights. How is the relationship with CELS, being that the human rights organization supports the national government in many areas?
Very good. See, the CELS asked for a rejection based on a document that, according to us, was not strong enough. The document they claimed to be new — the Tucumán file — was actually not new but that information was sent to the corresponding jurisdictions for Justice to have the final word.

What is your opinion on the Victory Front performance in the primaries?
Under this electoral system, we actually have a single election divided into two chapters. So I discourage analyses in the middle of the electoral process — we’ll be able to talk about it after the October 27 elections.

But Kirchnerism did poorly in many important districts. Is there a way of turning around this situation before the general election?
We’ll have to act differently in each district. We need to work on our electoral potential and show the results of our 10-year administration.

Over the last few weeks, the idea that Cristina Fernández de Kirchner would pursue a third term has lost its strength. What do you think the two years ahead will be like?
As a bloc we never worked to amend the Constitution — it was an agenda pushed more by the opposition than by us. On the other hand, Cristina (Fernández de Kirchner) is not only the head of state, but also the clear leader of the Victory Front. There’s no other leadership in contemporary Argentina that had to face so many challenges, and yet she recovered from them and built a political force that was widely legitimized in the last presidential elections. So I think she will continue to lead the country according to that electoral contract and with her intense leadership.

Judging by your words, I guess you are the kind of leader who does not talk about potential successors.
Good guess (laughs). There’s still a long way to go.

Are you comfortable in this new role?
Yes, I’m very happy. (Pauses) It’s different. There are a lot of differences. But I’m looking forward to continue achieving new goals in the ministry.

You have led the Kirchnerite bloc in the Lower House for seven and a half years. Don’t you miss it a little bit?
No. The president called me on a Thursday afternoon to tell me I was going to be Defence Minister. When I got out of that meeting, I went to my office, said I needed to clear my belongings, and I started thinking about defence matters. I closed the door on a good tenure.

Entrevista a Eduardo Blaustein

"It’s stupid not to go to the debates in Todo Noticias"

by Federico Poore
Buenos Aires Herald, 29-09-2013

Argentine journalist Eduardo Blaustein is best known for Decíamos Ayer, a take on the role of the printing press during the last military dictatorship that has become a classic in the genre. His latest book, Years of Rage (Años de Rabia, published by Vergara) analyzes the troubled relationship between Kirchnerism and the press — in other words, the government’s rage against the (media) machine.

Why do you say the high-outrage situation is not a Kirchnerite invention? I call the government’s fury against media outlets “rage.” Presidents have long feared what the media say about them — (Raúl) Alfonsin did, (Carlos) Menem did, (Néstor) Kirchner did. Obviously, Kirchnerism has its own excesses and passions. Some of them are kind of skewed, and end up hurting the government — but others are quite reasonable. For example, when Menem decided to withdraw from the 2003 presidential runoff (La Nación deputy director Claudio) Escribano wrote furiously against Kirchner even before he took office — thus provoking Kirchner’s harsh reply. But while La Nación’s stance is heavily ideological, Clarín’s opposition to the national government is destructive, corporate. The Clarín Group is very conscious of its own power.

Do you think Clarín reacts more furiously because it was once a Kirchnerite ally? The problem with that question is that it analyzes the situation from a personal framework rather than structural. But Clarín’s executives have kept a cool head so as to avoid criticizing the government like a scorned woman. They calculated their moves and scored a triumph by bringing (journalist Jorge) Lanata into the team.

The conglomerate mounted a scheme to keep control of the agenda that begins Saturday with Lanata’s op-ed, continues on Sunday with his TV programme Periodismo para Todos that ends up in the newspaper’s print edition one day later...
This mechanical repetition is one of the best arguments in favour of the Broadcast Media Law. Now, it will be fun to see how this relationship ends, because they already served each other’s interests. I won’t be surprised if a potential break-up between both parties comes with a scandal.

In your book you acknowledge that the Clarín Group has been quite effective when it comes to connecting with its audience. How do you explain the phenomenon?
Clarín has developed a 68-year-old cultural bond — it’s not something a government can achieve in a few years. When Clarín buys Channel 13, it buys something that already has a significant cultural weight. I mean, Telenoche exists since the sixties. They have strong relationships with audiences — especially with urban middle classes.

On the other hand, you say Kirchnerism has somewhat failed at attracting media audiences, is that correct?
Kirchnerism tried to reply with its characteristic coarseness and finds it terribly difficult to have an open discussion. I think the creation of (TV programme) 6, 7, 8 was useful, especially to spread certain discussions, but then they became insular. Kirchnerite printed media, which, somewhere between 2008 and 2009 were useful to keep their voter base, were largely unable to obtain professional management and open up. But it’s hard to communicate issues from the state.

Maybe the pro-Kirchnerite press does not perceive changes in audiences the way the Clarín Group does.
But now it would be too late to try a different communication approach, anyway. Even if (Martín) Caparrós, (Cristian) Alarcón and (Reynaldo) Sietecase were given a voice (in pro-government media outlets), the other media giant will still be there and the fight would still be rather uneven. I also think this government must have produced some major changes to be able to survive this level of aggression (from Clarín). That’s the other way of looking at it.

Wouldn’t you like to see more criticism to some measures in pro-government media?
There has been, in fact, some criticism — over mining activities, the use of chemical pesticides or the latest appointments in the Security ministy, which have been resisted by part of the press and even some in the government. But these spaces somehow reflect the current political leadership. For example, (Cabinet Chief) Juan Manuel Abal Medina, a guy who came from (centre-left party) Frepaso, suddenly plays the role of the tough Kirchnerite — I don’t buy it. Same thing happened with the press conference headed by (vice-president) Amado Boudou: a cool guy faking the bad Kirchnerite role and talking about “Clarín’s henchmen.” Come on! I like the calm speech of (Jorge) Taiana. Or the ones from (Carlos) Tomada, Agustín Rossi, (Florencio) Randazzo talking about effectiveness and government administration...

One of the chapters is devoted to Kirchnerism in Buenos Aires City and its troubles to connect with porteños, including the issue of candidate Daniel Filmus not attending debates on the Grupo Clarín premises. Why is this so important to you?
I think it’s stupid that they didn’t take part in the debates held on (news channel) TN. One could say they destroy you in the editing room. But at the same time, fuck you, this is politics. You have to go everywhere. If you stay only with Tiempo Argentino, you haven’t opened up the debate. I wrote something similar back in 2008, when (former and late President) Néstor Kirchner disappeared from the media. I wondered: with such power, why choose exile? I think they were huge mistakes.

What do you think of the presidential language?
Cristina (Fernández de Kirchner) displays great versatility. We fill our mouths talking about increasing the level of debate, but when a leader like her comes around and uses complex speech, she suddenly sounds pedantic — a paradox. I’m excited with the amount of attention factory workers give to her speeches, listening to her as if she were Fidel Castro. That seems invaluable to me.

Are these hard times for journalists in Argentina?
These are complicated times, indeed. On the one hand, journalism practices and media concentration have been extensively discussed, which is very valuable. But media companies have limited the freedom of workers more than they did back in the nineties. And as a reader, to be able to catch the most interesting things you need to either be a very disciplined person or a highly engaged reporter, and read the two or three journalists from each newspaper who are worth reading. But that’s an heroic exercise — you can’t ask everyone to do that.

Entrevista a Loris Zanatta

"Perón no fue un estadista"

por Federico Poore
Ámbito Financiero, 27-09-2013

Promediando la charla, el historiador italiano Loris Zanatta admitirá que llegó al peronismo "de causalidad". De paso por Buenos Aires, donde vino a presentar su último trabajo sobre la política exterior de las primeras dos presidencias de Juan Domingo Perón, "La Internacional Justicialista", el profesor de la Universidad de Bologna y autor de "Historia de la Iglesia Argentina" -un clásico que escribió en colaboración con Roberto Di Stefano- analiza por qué cree, a contramano de buena parte de la historiografía, que el líder justicialista era "un fanfarrón" de mirada corta.

¿Dónde encuentra las raíces de lo que llama el expansionismo peronista?
Loris Zanatta: Comienza con la formación del Estado nacional y la idea de que la Argentina -como país joven, rico, nuevo- tiene el destino manifiesto de civilizar al resto de los países de América Latina. Pero si en la etapa liberal había una primacía geopolítica, cuando los Estados Unidos representaban un modelo de civilización, a partir del peronismo esta conducción comienza a basarse en elementos corporativos. Perón tiene la idea de que en el hemisferio americano existen dos potencias: una, Estados Unidos, que tiene todo el derecho a dominar la parte anglosajona del hemisferio. Es decir, Canadá (risas). Del otro lado, Argentina, que sale de la Segunda Guerra Mundial con numerosas reservas y está en condiciones de ejercer cierta influencia en las relaciones internacionales basado en valores orgánicos, vinculados a la civilización católica e hispánica.

Todo esto en el marco del comienzo de la Guerra Fría.
Absolutamente. No olvidemos que Estados Unidos y la Unión Soviética habían sido aliados durante la guerra. Entonces, cuando en 1946 Perón habló de un bloque católico de naciones, podía pensarse que era una manera de preservar estos valores. Pero comienza la Guerra Fría y a Perón le cuesta entender los cambios que se producen. De acuerdo con su visión, el mundo estaba hecho de civilizaciones: los eslavos, los anglosajones, los teutones y, por supuesto, los latinos, a quienes quería unir bajo la conducción del peronismo. Pero cuando se empieza a formar el mundo bipolar, estas antiguas divisiones desaparecen. Surge un nuevo enemigo -el comunismo soviético- que, fortalecido, se expande y ocupa la mitad de Europa (y el papa se concentra en condenarlo, aun cuando la Iglesia siempre había criticado al liberalismo). De pronto, la división europea que Perón visualizaba fue sustituida por la unión frente a la amenaza del comunismo. El Plan Marshall ayuda tanto a la católica Italia como a la protestante Alemania Occidental. Es por eso que el intento de Perón de imponer su visión del destino manifiesto argentino pierde su razón de ser. El papa le hace entender claramente que no apoyaría una iniciativa de ese tipo porque dividiría a Occidente. El papa dice: "¿Cómo vamos a dividir a Occidente cuando sólo los Estados Unidos están en condiciones de enfrentar a la Unión Soviética?". De manera que el sueño panlatino peronista se apoyaba sobre bases anacrónicas.

Pero funcionó, y muy bien, durante un tiempo.
El mito político de la tercera posición funcionó perfectamente. De hecho, funcionó tan bien que Perón luego no pudo abandonarlo. Si hubiera sido un estadista, y yo en este trabajo descubrí que Perón no lo era él hubiese establecido una buena relación con los Estados Unidos. Pero después de haber gastado todos sus recursos en sus tres primeros años, no puede establecer una relación más cooperativa porque a su propia masa le había vendido el mito de la "Argentina potencia". Lo cual no quiere decir que no haya sido un mito popular extraordinariamente eficaz.

¿Cómo recibieron esta idea el resto de los países latinoamericanos?
En un primer momento, los países vecinos estuvieron muy pendientes del peronismo, les gustara o no. La Argentina podía fijar precios y usó el trigo como política: zanahoria para los países amigos y garrote para los países que no entraban en este proyecto panlatino. Algo que más tarde pagarían, porque aquellos a los que chantajeás hoy, no bien pueden, te pasan factura mañana. Y no eran sólo misiones comerciales: también eran misiones diplomáticas e infiltraciones en sindicatos extranjeros, con costos enormes para las finanzas argentinas. Pero a partir de 1949, incluso los regímenes que Perón suponía que habían abrazado su proyecto y el del nacionalismo económico, como (Carlos) Ibáñez, (Getulio) Vargas o (Víctor) Paz Estenssoro, terminan queriendo escapar de la influencia peronista, porque terminan entendiendo que se trataba de una política de expansión del mito nacional argentino. No era un proyecto de integración sino una forma de subimperialismo.

¿Por qué dice que lo decepcionó la figura de Perón?
Porque descubrí a un hombre muy fanfarrón. A Perón le gustaba sentarse con los huéspedes y hablar de los grandes temas internacionales, a pesar de que él mismo estaba marginado de la vida internacional. No se encontró con los grandes líderes en la época. Perón estaba convencido de que iba a estallar una Tercera Guerra Mundial... cosa que hasta 1950 tenía sentido. Pero él seguía pensando esto en 1954, cuando ya había muerto Stalin. Pero más importante aún, era muy cortoplacista. Su solución siempre fue apoyar a todos, lo mismo que hizo desde el exilio con la guerrilla y los sindicatos.

Usted sabe que esta postura lo enfrenta con otros historiadores, peronistas o no, que reconocen que Perón tuvo una visión más global, de estadista, sobre todo en la década del setenta.
¡Pero por favor! Todavía en 1972, Perón da una entrevista en la que condena "la sinarquía internacional"; la supuesta alianza entre la masonería, el comunismo y los judíos... Claro, estoy de acuerdo con ellos cuando dicen que el Perón del 73 era más político. Eso sí: es un hombre consciente de las fuerzas necesarias para pacificar el país. Pero eso no impide señalar que durante la proscripción haya seguido esa misma política de decirle a cualquiera lo que esa persona quería escuchar. Este antiliberalismo y reivindicación del pasado orgánico hace que siga pensando al peronismo no como un partido sino como un todo. Y si todos tienen que caber, el pluralismo social termina expresándose dentro de un partido que no ofrece herramientas para dirimir esos conflictos, que terminan siendo choques. Más aún: estoy convencido de que a la misma (Revolución) Libertadora hay que empezar a leerla como un conflicto dentro del peronismo, donde dos instituciones como las Fuerzas Armadas y la Iglesia -que habían sido parte fundamental del armazón corporativo del peronismo- lo tumban a Perón porque el evitismo había cobrado demasiado poder dentro del movimiento.

¿De dónde nace su interés por el peronismo?
A mí el peronismo en sí mismo me interesa poco. No me parece tan original como muchos piensan.

Sin embargo, le dedicó varios libros al tema.
Es cierto. Pero las historias casi nunca son lineales. En mi caso, era un buen alumno, gané una beca de doctorado y de casualidad conocí a un chico argentino exiliado en Italia que me convenció de venirme a estudiar a la Argentina. Mi primer trabajo fue fruto de mi tesis de doctorado y tuvo mucho éxito, entonces de alguna manera también respondo a una demanda. Por otro lado, al comienzo no estudié el peronismo, sino sus orígenes, es decir, las Fuerzas Armadas y la Iglesia, y a medida que fui madurando como historiador me di cuenta que había un tema que iba mucho más allá de la historia argentina, uno de relevancia universal: una reacción antiliberal que desemboca en un fenómeno político: el populismo moderno.

Usted caracteriza al justicialismo como autoritario. ¿Dónde traza la línea que divide al antiliberalismo del autoritarismo?
Soy de aquellos que piensan que el peronismo fue un totalitarismo, entendiendo que nunca ningún autoritarismo fue total, sino una tendencia. Uno puede ser antiliberal y no ser autoritario. Pero en este caso no estamos hablando sólo de ser "anti". Hablamos de un fenómeno que tiene una matriz esencialmente religiosa y que cree que la sociedad tiene un principio natural y divino. Esta concepción orgánica-tradicional niega la existencia del individuo, un principio democrático. Que sea popular no quiere decir que no sea autoritario.

Granados makes 100,000 promises

Granados makes 100,000 promises
BA province Security minister vows to double police forces in only two years

by Federico Poore
Buenos Aires Herald, 26-09-2013

The head of the Victory Front (FpV) Buenos Aires province Security Minister Alejandro Granados yesterday announced that one of his key goals in his new post is to have a total of 100,000 police across the province within two years.
“We now have 42,000 men working the streets of the province but we’ll be adding lots more who are now doing paperwork and we’ll be strict with those on sick leave so that they return back to work soon,” Granados said.
Remarks from the former Ezeiza mayor came one day after the so-called Provincial Security Council held a meeting in La Plata City, where Granados began discussing with leaders from different political parties some of the measures he will adopt to fight crime in the province.
But is this promise a realistic goal, or merely wishful thinking?
“It’s very difficult,” former Security secretary León Arslanián told the Herald. “I assigned 5,000 new officers each year, and we had lots of trouble finding them because of the complex selection process.”
Arslanián, who served as a local official during the last part of the 2002-2007 Felipe Solá provincial administration, compared his experience with Granados’ promise of adding 50,000 men a year before the end of 2015.
“I really don’t know how he would do it,” the former official said.

‘Bring back retired officers’
The recently appointed minister explained that apart from taking officers away from desk jobs to patrol the streets there are other ways of boosting personnel numbers.
“Five thousand officers will graduate (from the police academy) in 2013, 2014 and 2015 — a total of 15,000 new men,” said Granados, who congratulated his predecessor Ricardo Casal for the idea of installing decentralized academies.
Both Casal and Granados were appointed by Buenos Aires Governor Daniel Scioli, who, since taking office, has displayed a tough-on-crime discourse and abandoned all previous police reform attempts.
“We’ll receive 10,000 men from the federal forces and up to 10,000 retired police officers,” Granados said. They will be assigned bureaucratic desk jobs “so police officers who are now not assigned security tasks can patrol the streets,” the former Ezeiza mayor added.
He was flanked by Scioli’s right-hand man and Cabinet Chief Alberto Pérez.

‘An illusion’
Sociologist Gabriel Kessler told the Herald he thinks there’s a budget issue at stake that Granados is choosing to ignore.
“The province has chronic budgetary problems. How are they going to double the police workforce?” Kessler asked himself.
However, the author of Sociology of Amateur Crime said other main issues are still open to debate.
“They’re trying to sell the illusion of a fully-controlled territory, the idea that crime can only be tackled through patrolling.”
Moreover, security measures should not be just deployment for deployment’s sake. Where will these new forces go? Who is going to run them? Another problem involves some of those retirees to be called back, Kessler stressed.
“The province needs to know why they abandoned the force,” he said. Were they removed from the force? Were they too old for the job? Did they have experience with a different police culture? All these questions remain unsolved, the sociologist said.

‘Low salaries’
Arslanián recalled a final problem that has already been pointed out by Horacio Verbitsky, head of the Legal and Social Studies Centre (CELS in Spanish), in pro-government newspaper Página/12 — salaries.
According to the former Security minister, officers who work in the Buenos Aires provincial police earn a lot less than those working for the relatively new Metropolitan Police set by Buenos Aires City Mayor Mauricio Macri. They are paid even less than the already low wages paid to Federal Police forces, he added.
“Metropolitan Police is paying good salaries and is able to ‘suck’ some of the provincial workforce dry,” Arslanián explained.
This is another obstacle if the goal is to add several tens of thousands of police officers to the current workforce. For now, Granados’ promise is just that — a promise.

Only big players can be free?

Only big players can be free?
Supreme Court justices appear unconvinced by media group’s main argument

by Federico Poore
Buenos Aires Herald, 30-08-2013

One of the main merits of the two-day public hearing over the constitutionality of the Broadcast Media Law at the Supreme Court was that it forced the sides to take their arguments out of judicial circles and into the public eye.

The hearing ended up exposing a couple of weaknesses in the government’s case — particularly when asked to report their progress on the long-promised “new voices” that this new law would usher in — but it also exposed a flawed premise at the core of the Clarín Group’s claim.

Clarín representatives repeatedly affirmed their dominant position over the market by saying it was the way to guarantee their “political independence.”

“This sustainability scheme is the only one possible in order to gain independence from government advertising,” attorney Alejandro Carrió argued.

He was referring to the more than 270 radio, television and cable licences that, according to the AFSCA media watchdog, the conglomerate currently holds. This de facto situation not only violates the disputed Broadcast Media Law, but also the previous one, which — even after a series of pro-conglomerate modifications during the 1990s — stated that no single economic group can hold more than 24 broadcasting licences.


‘Size does matter’

Venezuelan lawyer Asdrúbal Aguiar Aranguren, who, representing the Ibero-American Observatory for Democracy, recognized the state has the right to “regulate the radioelectric spectrum” (something that was subject to heated debate back in 2009 but apparently is no longer a matter of controversy) but “within certain limits.”

“The state cannot impede the growth, the development or the economic viability of media,” Aguiar Aranguren said.

This “growth” included the merger of Cablevisión and Multicanal between the country’s two main cable TV companies which came into effect almost six years ago. Apart from one dozen TV and radio stations, Clarín now owns 237 cable licences — 58 percent of the market share, according to AFSCA.

“If Clarín had stayed with the previous business model, it would not have been able to survive in the converging market” that links broadcast, cable television and the Internet, argued corporate lawyer Damián Cassino.

Clarín attorney Lucas Grossman was more explicit when he talked about the need to have “broad shoulders” to be able to report on news that could compromise the national government’s interests.

“Size does matter,” he said on Wednesday.

This line of thought peaked when lawyer María Angélica Gelli took time in her closing statements to warn that if the Broadcast Media Law was deemed constitutional, “the critic (journalistic) approach will disappear,” because — wait for it — the Clarín Group “is the only media outlet capable of doing investigative journalism” in Argentina.


What’s freedom got to do with it?

The Supreme Court challenged this world view through some of the questions aimed at the media giant’s defendants at the beginning of yesterday’s hearing.

“If freedom of expression requires an economic volume such as the one displayed by the Clarín Group, what happens with other groups that are not as large? Aren’t they able to express themselves freely?” the justices asked.

In other words, it could be argued that some scale is necessary to enjoy independence from both the state and the market — but 270 licences?

Carlos Winograd, an economic expert for the media group, gave a stammered answer before Chief Justice Ricardo Lorenzetti interrupted him.

“We want you to add something new to the question,” the justice warned.

A similar situation was seen minutes before — regarding the very first question the tribunal asked the group’s representatives: “Why do you say (the Broadcast Media Law) affects freedom of expression?”

The question was met with a deafening silence. Four different lawyers came to the microphone and tried to explain, one at a time, that the law “created an effect that was contrary to its purpose.”

Lorenzetti rolled his eyes and called on the hearing to continue.

It was a basic question.

Last year, while limiting the extension of Clarín’s injunction, the top tribunal said that until that moment of the judicial battle there had been “no arguments that directly related the divestment article to (the issue of) freedom of expression.”

Measured by the answers heard, this argument — the heart of Clarín’s strategy: to prove that this does not just affect their assets but that “freedom” is also at stake — still does not appear to convince the country’s highest court.

Entrevista a Santiago Kovadloff

El problema de haber ganado
El resultado de las primarias del domingo pasado, como mínimo, condicionó el futuro del cristinismo, pero a la vez, la oposición se encontró con una mayoría que no reconoce padres, con un grado tal de fragmentación que impide proyectar escenarios. Viernes dialogó con Santiago Kovadloff, filósofo crítico del kirchnerismo y referente de dirigentes opositores, sobre los dilemas de un sector político al que no le resulta fácil digerir sus triunfos.

por Federico Poore
Ámbito Financiero, 16-08-2013

"Los kirchneristas me dicen oligarca conservador. No se dan cuenta de que sólo soy un radical desencantado", lanza Santiago Kovadloff en su casa de la calle Riobamba, en Barrio Norte. El escritor y filósofo, que alguna vez se reconoció como interlocutor de figuras de la oposición como Ernesto Sanz, Francisco de Narváez o Mauricio Macri, habló con Viernes a horas de realizadas las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) que significaron la peor derrota electoral del kirchnerismo en sus diez años de Gobierno, pero que también consolidaron la dispersión regional de las oposiciones a la administración nacional.

¿Cuál es su balance de las primarias del domingo?
Han confirmado una tendencia muy marcada en las marchas que tuvieron lugar el año pasado y este año: la necesidad de que cambie la orientación del Gobierno nacional. Esta demanda viene siendo mayoritaria hace ya mucho tiempo, pero la Presidenta se limitó a tomarla como un síntoma de la disconformidad con las transformaciones que estaba llevando adelante. Ése fue su error. Esta demanda se expresó el domingo a favor de una transformación de la que ella ya no formaría parte. El peronismo, en tanto, probó su versatilidad una vez más derrotándose a sí mismo en las elecciones.

¿Qué lectura hace del papel de la oposición?
Creo que la expectativa social en torno a ciertas figuras que podrían ser las protagonistas de este cambio es cautelosa. Existen indicios de que las dirigencias políticas han oído la exigencia de interdependencia, pero exageraríamos si creyéramos que es suficiente. Después hay liderazgos inéditos. El de (Hermes) Binner es uno de los más acentuados, lo que no significa que tenga proyección nacional, pero sí que construyó una alternativa en el campo de la socialdemocracia. La Capital también presentó un perfil novedoso y sería necio negar que el PRO ha perdido el monopolio del electorado (opositor). El Gobierno de Macri ha hecho un esfuerzo enorme para posicionarse como eficiente; sin embargo, la demanda social, que ha volcado su interés al centroizquierda, parecería pedir algo más que eficiencia: una respuesta al drama ético que se le plantea a la política a partir de la corrupción y el autoritarismo.

¿Es posible llamar centroizquierda a un frente que llevó a Alfonso Prat Gay de candidato?
No sé por qué ellos se designan como "izquierda". Para mí la izquierda es (Néstor) Pitrola, todos esos partidos que sacaron bajos porcentajes. En cuanto a la centroizquierda, prefiero llamarla -con Luis Gregorich- socialdemocracia, aquella que le garantiza al sistema la existencia de un ala progresista por oposición a un centroderecha, con aspectos más conservadores. Eso garantizaría una alternancia.

A varios les sorprendió el resurgimiento, si bien tenue, de una figura como Elisa Carrió. ¿A qué lo atribuye?
Carrió es depositaria de un interés social parcial. Pero si bien sobre ella recayó una predilección mayoritaria en términos relativos, diría que lo más significativo es que sobre UNEN recayó la gratitud de un electorado que se sintió más protagonista que nunca, en la medida en que pudo decidir en las PASO quiénes habrían de ordenar sus liderazgos.

¿Cree que por eso los porteños no votaron mayoritariamente al macrismo, tal como lo hicieron en 2011?
El electorado porteño es bastante histérico. Tiene amores intensos, pero fugaces. Como Pino Solanas, que en un momento creció y después bajó. Mientras tanto, el macrismo se mantiene por dos razones. Primero, un cierto grado de eficiencia en la gestión práctica. Pero también, una gran duda que tiene el electorado: si Macri tendrá los atributos suficientes como para constituirse en un líder nacional. El mismo electorado que lo vota muchas veces se pregunta si está en condiciones de postularse en ese nivel. En ese sentido está emparentado con el resto de los líderes provinciales. ¿Podrá Macri? ¿Podrá Binner? ¿Podrá Cobos? No estamos frente a un oficialismo y una oposición orgánicas: tenemos un oficialismo debilitado y fragmentado, por un lado, y por el otro a una oposición que, fragmentada, intenta constituirse en un cuerpo más o menos homogéneo.

La fragmentación territorial de estas representaciones es enorme. Binner triunfa con cierta amplitud en Santa Fe, pero no logra llevar con éxito esta presencia a otras provincias. De la Sota gana en Córdoba, pero es inexistente en el resto del país. Algo parecido pasa con Macri más allá de la General Paz. ¿Puede la oposición reorganizar alguna de estas figuras de cara a 2015?
Es una de las intrigas que presenta nuestra dirigencia política. Estoy persuadido de que esa transición va a ser muy lenta, que va a rebasar 2015. Tal vez en dos años no lleguen con un panorama vertebrado. Pero hoy ya empieza a aparecer como la gran tarea. El ciudadano todavía está votando líderes sectoriales: el porteño está pensando en Buenos Aires, los cordobeses en Córdoba... Pero tras las PASO, llegó la hora de preguntarnos si estos líderes regionales son capaces de llevar a cabo la práctica de julio de 1816, esto es, reunirnos en algún lado para ver si podemos generar algún proyecto de conjunto más allá de las suspicacias recíprocas. La cultura política de esos líderes, ¿lo permitirá?

Con respecto a la cultura política de ciertos dirigentes, ¿le parece que figuras como Macri o De la Sota ofrecen estándares de corrupción distintos de los del kirchnerismo?
(Piensa) Te diría que en la Ciudad de Buenos Aires y en Córdoba hay una demanda social de integridad que permite reconciliar un poco la política con la ética. Ahora bien, frente al oficialismo, ellos tienen una exigencia muy profunda de integridad. Ojalá la sostengan.

¿Qué opinión le merece Sergio Massa?
Es el gran capitalizador de los desaciertos del Gobierno en el marco del peronismo. Es quien más se ha beneficiado porque, a diferencia de (Daniel) Scioli -que ha planteado "aquí no sucede lo que pasa, debemos amarnos todos"- Massa dijo: "Sucede lo que pasa, las deudas contraídas por el Gobierno son las siguientes, vamos a tratarlas con amor e integración". Es decir, preponderó una suerte de discurso evangélico, como el de Scioli, pero unido a la manifestación de proyectos paliativos de los males generados por la gestión oficialista en estos diez años.

A diferencia de Francisco de Narváez, que tuvo un discurso marcadamente opositor y le fue muy mal en las elecciones.
De Narváez es peronista, pero no tuvo un discurso peronista. El discurso peronista es fuertemente conciliador e integrador. De Narváez tuvo un discurso rotundamente opositor, de denuncia, como el de Carrió. Pero al hacerlo desde el interior del peronismo, ese electorado no le respondió. Porque el electorado peronista siempre está en busca de un discurso que concilie cierto espíritu conservador, que asegure al partido su vigencia, y al mismo tiempo ciertas modificaciones parciales.

En ese sentido, el triunfo de Massa -que no criticó tan abiertamente al Gobierno-, ¿no viene a confirmar que el grueso del electorado optó por conservar algunas medidas del kirchnerismo que considera positivas?
Creo que sí. Massa entendió que el apoyo que el Gobierno había recibido hasta hace poco tiempo en la provincia de Buenos Aires nacía de la satisfacción que el prebendarismo y las prácticas clientelísticas, unidas a los logros que considero progresistas, como la ayuda universal por hijo y aquellas políticas que podríamos considerar de inclusión social relativas, como las que generan el tránsito de la miseria a la pobreza. Tampoco podemos olvidar que Néstor Kirchner redujo la tragedia de la exclusión generalizada. Ésos, para la gente, son logros. Massa advirtió muy bien que había un electorado parcialmente agradecido al kirchnerismo y les dijo, usando una expresión paradójica, "vamos por más".

¿Cree que estos logros podrían haberse dado sin conflicto? Me refiero a la crítica republicana sobre una supuesta "excesiva politización" de temas como la ley de medios o el matrimonio igualitario siendo que estas medidas, inevitablemente, generan tensiones.
Si bien son difíciles de obtener sin conflicto, podrían haberse obtenido con conflictos dentro del sistema. Lo que pasa es que este Gobierno necesita unir el conflicto -la polémica que fatalmente generan los proyectos parcialmente innovadores- a su necesidad de capitalizar el maniqueísmo social, generando confrontaciones irreductibles, cuyo beneficio fundamental está asociado a un Gobierno redentor. Las ideas de redención y de eternidad son complementarias. Es cierto: el Gobierno necesitó enfatizar lo que de otro modo le hubiera resultado difícil promover, pero mantengo mi crítica hacia la Presidenta y hacia su esposo porque no son gente que hace de la negociación la meta de su acción política, sino el punto de partida que sigue a su beligerancia.

Es la lectura que el kirchnerismo hace a partir de Ernesto Laclau: la existencia de un antagonismo que recorre todo el cuerpo social y que necesita enemigos políticos. ¿Qué piensa de esta teoría?
Es un habilísimo aprovechamiento de algunas prácticas culturales y sociales que la historia argentina favorece: el caudillismo, la concepción del adversario como enemigo... Nuestra historia es rica en este tipo de confrontaciones. Lo que Laclau traslada al campo argentino es la capitalización de una historia nacional en la que los antagonismos terminan siendo siempre la condición de supervivencia de los liderazgos caudillescos. A mí no me resulta interesante porque me parece un planteo arcaico.

¿La sucesión presidencial se resolverá dentro del peronismo?
No creo que el peronismo esté en mejores condiciones que el resto de la oposición para resolverla. Creo que puede hacer un enorme aporte para reorientar la práctica política hacia una dirección más conciliadora con las demandas del resto de la sociedad. Y en ese sentido, estaría en condiciones de ganar apoyos entre un electorado que viera, en ese potencial liderazgo la alternativa o la posibilidad de triunfo en 2015. La gente tiene hoy mucha menos fidelidad programática a un partido que a ciertas demandas prácticas, que desea ver resueltas con independencia de cualquier línea programática. Si el próximo Gobierno fuera capaz de ofrecer un esquema de pacificación y desarrollo, unido a la conciencia de la gravedad de los problemas que va a heredar, la gente los va a votar. Eso sí, las opciones peronistas tendrán prioridad en la medida en que siga vigente en la Argentina aquel axioma de que sin el peronismo no se puede gobernar.

Entre la idea re-reeleccionista, que agitaron algunos dirigentes kirchneristas a modo de maniobra o globo de ensayo, y la posibilidad de simplemente dejar el poder en 2015, está la chance de que el Gobierno nombre a un sucesor para dentro de dos años. ¿Cómo observa esta posibilidad?
Tengo la impresión de que lo que la Presidenta va a hacer es nombrar a su derrotado. Ella no va a permitir que la derrota recaiga directamente sobre su figura, sino sobre alguien que encarne la derrota, como lo ha hecho en la Capital con Daniel Filmus, el elegido para ser derrotado.

¿Cree que el Gobierno logrará revertir en octubre el resultado de las PASO?
Sólo si la Presidenta acusa el golpe en forma pública, si decide dirigirse al electorado de otra manera.


BIO
Buenos Aires, 14 de diciembre de 1942.
Estudios: Secundario en San Pablo, Brasil. Licenciado en Filosofía (UBA).
Trabajo: Escritor, poeta, ensayista, docente. "Me gusta traducir. Traduje muchas de las canciones de Serrat al portugués."
Está leyendo: Historia del siglo XX, de Eric Hobsbawn, y La poesía del pensamiento, de George Steiner.
Rutina informativa: Clarín y La Nación. "Pero los sábados y domingos leo todos, porque tienen columnas más ricas."

Entrevista a Felipe Solá

"FpV candidates behave like little soldiers" Renewal Front lawmaker candidate Felipe Solá talks to the Herald

by Federico Poore
Buenos Aires Herald, 07-08-2013

It is been a dizzying 45 days for Felipe Solá. Near the deadline to register electoral tickets, the former Buenos Aires province governor decided to join Tigre Mayor Sergio Massa as a lawmaker candidate and he is now seeking to continue his political career outside both the Victory Front and the ill-fated Federal Peronist caucus. Solá receives the Herald at his office, now temporarily located in a seventh-floor flat near Congress, where two huge maps of the province hang on the wall behind him.

What made you decide to become part of the Renewal Front?
I’ve been taking a middle-of-the-road position since 2011. I had left the Federal Peronist bloc because some of its members rushed to join (Radical Civic Union figurehead Ricardo) Alfonsín, others — like (Alberto) Rodríguez Saá and (Eduardo) Duhalde — had set up some horrible primaries, and I was left there in a political space where the only thread which bound them together was hatred toward the president. I stayed with three other lawmakers, a kind of solitary adventure — it’s hard to work inside a small caucus — but I was looking for a middle-ground position, not to be part of the opposition just because. I know I said some pretty confusing things back then, but it was because I was confused. And I saw that in Sergio Massa. I was afraid in the beginning, but then I wasn’t. When I saw Massa was running for Congress, I decided to join him. I even think I can take some of the credit in helping to convince him to run.

Why didn’t you return to the Victory Front back in 2011?
Because going to the FpV would have meant accepting the iron-fist rule by Cristina (Fernández de Kirchner). I never subscribed to her kind of leadership, although I agreed with some of the laws she backed. But I can’t be a soldier. And men and women in the FpV behave like little soldiers.

How are you getting along with the other Renewal Front candidates? Do you know them all?
I know them all, except for (former news anchor) Mirta Tundis.

What do you think of her?
Well, these tickets ought to be diverse, with all the pros and cons that brings, in order to get to Congress. The Renewal Front ticket is not only composed by a list of professional politicians but also of people who stand out in fields that are important to society. And Tundis has been very involved in the subject of pensioners.

Tundis said she was against the “Fútbol para Todos” programme...
She is not expected to agree with everything we say. Tundis joined the front to make a contribution, not to receive political indoctrination. I can interpret what she meant — that she is against state propaganda during half-time.

How broad is the agreement between the Renewal Front and the PRO party for this election? If such an agreement exists, that is.The accord was with (Vicente López Mayor) Jorge Macri. These desperate attempts by some figureheads to present this agreement as a victory are deplorable. The PRO had no candidate for the Buenos Aires province and they asked us to compete in the primaries in some strong districts. And then two national lawmakers became part of our ticket. Period. Besides, if an agreement between Massa and Mauricio Macri actually existed, where’s the picture?

What do you think of Kirchnerite candidate Martín Insaurralde?
He’s a fresh figure and I don’t think he has been a bad mayor for a complex district like Lomas de Zamora. I guess he is a good choice for the FpV, but he’s virtually unknown in the province and a bit of a “lightwight.” It’s like Kirchnerism needed to be in disguise, to hide the more controversial figureheads.

But what are the differences, to the eyes of the electorate, between Insaurralde’s “light Kirchnerism” and Massa?
That behind all these alleged lightweights there’s Cristina and, especially, the last two terrible years of her administration. If they weren’t so terrible, why are we discussing whether this man (Insaurralde) will receive 30 or 32 percent of the vote when Kirchnerism was elected by 56 percent of the voters in the province back in 2011?

What do you think of Margarita Stolbizer?
I respect her. She’s an intelligent figure. Her only problem is that the very mention of the word “Peronism” makes her nervous. I’m no judge of anyone’s political opinions, but I know when someone is deeply anti-Peronist.

Your hypothesis is that you cannot govern the Buenos Aires province without Peronism.
It’s not a hypothesis — it’s a reality of the last few years.

What’s your opinion of Francisco de Narváez?
He’s an investor. He invested in Peronism, and he’s doing pretty badly.

I need you to bet on the result of Sunday’s election.
I can’t do that. True surveys will appear on Thursday. The others can always be “retouched” as far as science allows. We will be happy even if we win by a small margin. It will be a big step before the October election.

What if the Renewal Front does not win the election?
I don’t know. I’m not a magician nor a political analyst.

Tell me two bills you will push if re-elected as lawmaker.
We’re already presented one regarding the income tax, but we also need to change the way DNU emergency decrees are approved. Right now they are passed into law after being discussed in only one chamber of Congress — that’s absurd. I will also support a harsh law against alcoholism among the youth, which will aim at big producers and distributors rather than retail outlets. I’ll forbid beer companies from sponsoring soccer teams. Alcohol and sports have nothing to do with each other.

As governor you carried out a public security model supported by progressive sectors that is represented by former provincial Security Minister León Arslanian, but last week Massa presented a draft bill to remove the statute of limitations from homicide. Isn’t that at odds with your previous stances?
No. What we did in the province back then was to support a series of reforms linked to police behaviour.

This means that you will vote for all the seven security bills presented by Massa?
Yes, because they’re preventive. If I have to choose between having security cameras and not having them, of course I’d prefer to have them. But we need to go beyond that, too.

Massa is aiming at the presidency. Will you support his potential presidential bid?
I wouldn’t rush to talk about that. First come the primaries, then the October elections, and then we’ll have to see how we are as lawmakers. Don’t count your chickens before they hatch.

I’m asking you because two years ago you printed posters that read “Felipe is better,” and had the dream of becoming president. Some of these posters can still be seen around the block.
In 2011 I wasn’t sure about what to do and I’ve been using those posters since (laughs). It’s a way of saying that I’m still in politics.

So you still dream of being President by 2015?
No, I think my time has passed for that.

The elusive quest for originality

The elusive quest for originality
Specialists analize TV ads for the PASO primaries.

by Federico Poore
Buenos Aires Herald, 28-07-2013

Ruling parties showing off public works projects, important candidates making false steps and modest advertising hits by minor political forces — welcome to campaign 2013.

The advertising war in advance of the August 11 primaries has barely just begun, but specialists have already seen the best and worst of the lot in the City and the Buenos Aires province.

‘The most effective ads are those from ruling parties,” claims political scientist María Esperanza Casullo, who runs the news portal Artepolítica. “Few realized that both the Victory Front (FpV) and the PRO party are showing constant strategies, with little differences in their campaigns from previous elections.”

After a first spot was dominated by President Cristina Fernández de Kirchner — leaving many voters asking why the top candidate, Martín Insaurralde, was kept hidden — the Lomas de Zamora mayor was featured in the next two FpV ads.

There, Insaurralde was shown with a laid-back, easygoing attitude. “He even scratches his ear, something widely regarded as a rupture of the narrative,” Casullo explains.

Sociologist Gerardo Aboy Carlés has a slightly different view.

“I think the Victory Front’s campaign is not as good as the one they made back in 2011, when they aimed at different sectors,” he tells the Herald. “Here they’re trying to convey several different messages in just one spot. The general setting is OK, I just think it’s not meant to inspire the undecided voters but rather to reinforce their electoral base.”

The Kirchnerite slogan that insists voters must “choose” between the current slate of contenders (and be responsible for their choice) may be “a warning” against other electoral options, trying to prevent voters from fleeing the Victory Front in a difficult year, says Aboy Carlés.

Casullo notices ads from PRO show a colourful palette with the partisan yellow dominating that — together with close-ups of candidates’ faces — try to indicate warmth. On the other hand, Casullo points out that the FpV “is practically the only Argentine political group that has its advertising in white and light blue,” the colours of the national flag.

Meanwhile, the Renewal Front spot that uses a song from pop singer Axel is effective, according to Casullo. It doesn’t matter if he looks just like another baby-kissing politician, she adds.

“You get the feeling it’s not like the image of Macri with the little girl from the slums (an infamous moment from the 2007 PRO campaign), but rather Massa’s footage taken at actual rallies with real people,” the political scientist says.

Massa’s campaign “is anchored in the emotional and has little political content, a feel-good campaign that can be linked to previous ones by (Buenos Aires province Governor Daniel) Scioli,” explains Martín Becerra, a media expert who is a professor at the Buenos Aires University (UBA).

Basic but effective

The ads produced by the Workers’ Left Front (FIT) coalition are the exact opposite of Massa’s campaign, Becerra says.

“They have a strong ideological speech, with explicit political content,” the specialist explains.

Becerra, Casullo and Aboy Carlés agree FIT’s spot on the income tax — a comic approach at a fictional AFIP tax bureau office — is among the best of the lot.

“In previous years, the left didn’t make an effort to reach potential voters,” Casullo recalled. “I remember the time when they would produce campaign posters with overly long statements in small print — now they’ve understood how to do TV ads,” Casullo comments.

Another well-received spot was by dissident Peronist Alberto Rodríguez Saá, who is running in Buenos Aires City with a cheap campaign — no politicians, no actors, just a ballot on the screen with a catchy song that says: “cast your vote for El Alberto.”

Verdict: ‘Unconvincing’

Other campaigns were not so successful.

Dissident peronist lawmaker Francisco de Narváez produced a high-impact ad where different citizens occupy the presidential stand to express how “tired” they are of some of the government’s policies.

“His initial slogan (‘It’s you or her,’ referring to CFK) was strong, but this one is very aggressive, not only toward the national government but also toward the viewer,” Aboy Carlés explained.

“It’s aggressive in a campaign where other candidates do not consider aggressiveness as positive,” Casullo explains.

The spot by UNEN’s candidate Alfonso Prat-Gay — where he says he is “grateful” that he was able to live out his academic dream — was not well received, either.

During the ad, Prat-Gay is shown riding a car (instead of walking down the street), using electronic devices and smiling at fellow candidate Victoria Donda.

“His ad recalls the ‘sad rich kids’ line,” Aboy Carlés says in reference to an infamous campaign motto by former President Carlos Menem. “The partnership between Ricardo Terragno and Martín Lousteau, on the other hand, has taken a more ‘proactive’ approach.”

Risky: ‘Argen’ and ‘Tina’

Aboy Carlés blasted the Civic and Social Progressive Front (FPCyS) ad which presents two rivals countries (“Argen” and “Tina”) in order to show the division caused by the national government in Argentine society.

“There’s a big mistake here of magnifying an alleged social unrest supposedly caused by Kirchnerism. Fights can break out between intense minorities, but society as a whole is not quite represented there,” explained the sociologist. “It’s not the same division that existed in families during the first stages of Peronism in the 1950s.”

“It’s not a sound electoral campaign strategy. Everybody knows the fight in the Buenos Aires province will be between Massa and the Victory Front but, as this is a midterm, there is no problem with Margarita Stolbizer taking a respectable third place,” says Casullo. “I would have made a spot more based on the Radical (UCR) identity and their steady presence in the province.”

Becerra thinks there’s a wider problem with the ad.

“Their slogan is ‘venimos a unir’ (We come to unite). But everybody knows Stolbizer and Ricardo Alfonsín, who lead the FPCyS ballot, are part of the hardcore opposition to the national government. To propose a union from that position would be kind of erratic,” the professor says.

Ads are overrated?

Adriana Amado, a professor at the University of La Matanza (UNLaM), has doubts on the ability of campaign ads to change the mind of the electorate.

“No studies have been conducted on the effects during the last PASO primaries, but we could assume that in Argentina the ads work like in other countries, reinforcing previously held concepts,” says Amado.

She then referred to the semi-spontaneous campaing “A miracle for (presidential pre-candidate Jorge) Altamira,” championed in 2011 by radio host Jorge Rial, who helped the left wing leader gather the 400,000 votes he needed to make it to the October elections.

“That means the most effective campaign of the last election was not made by an advertising firm,” Amado said.

Judging by the thousands of hours of campaign airplay, it seems obvious politicians disagree.

Lo que el viento va a dejar

El futuro de Clarín y el Gobierno, más allá del fallo de la Corte
Lo que el viento va a dejar
A las puertas del fallo de la Corte Suprema sobre la ley de medios, es hora de pensar las consecuencias del inédito conflicto entre el Gobierno y el grupo de comunicación que, más allá de lo que decidan los siete jueces, seguirá siendo, por amplio margen, el más grande del país. VIERNES convocó a tres de las voces más autorizadas, desde diferentes vertientes, para hablar de Clarín y del campo que dejará la batalla.

por Federico Poore
Ambito Financiero, 26-07-2013

La batalla judicial en torno a la ley de medios audiovisuales ingresa en su tramo final. Quince días atrás se conoció el dictamen de la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, y ahora está todo listo para una sentencia de la Corte Suprema, una decisión que marcará de aquí en adelante la relación entre política y medios en la Argentina.

Con vistas a un debate que difícilmente se clausure con el fallo, Viernes convocó a Henoch Aguiar, exsecretario de Comunicaciones durante el Gobierno de Fernando de la Rúa y consultor en políticas de radiodifusión; a Pablo Llonto, autor del libro "La Noble Ernestina", una biografía no autorizada de la dueña de Clarín, y a Martín Sivak, autor de "Clarín: el gran diario argentino. Una historia", de reciente publicación, para discutir sobre la naturaleza y, sobre todo, el futuro de la relación entre el Gobierno nacional y el grupo de medios más grande del país.

Viernes: ¿El espacio de Clarín como vehiculizador o promotor de cierto sentido común de los argentinos es recuperable después de este proceso en que ello fue puesto en debate?

Pablo Llonto: Las cosas se reacomodaron y Clarín sigue teniendo protagonismo. Vivimos en un país único en términos de consumo de medios. Hoy el que tiene TDA (televisión digital que distribuye el Estado) sigue pagando el cable. Se sigue escuchando muchísima radio. Sin embargo, la repercusión de un (Jorge) Lanata muestra las características particulares de este proceso. Uno puede pensar que, efectivamente, los medios perdieron su nivel de influencia en la agenda de todos los días, pero acá esto no ocurrió. Clarín todavía tiene un peso fuerte en la agenda: el taxista me habla de Lanata y me cuesta pensar que no tiene que ver con las características de nuestra clase media. En Córdoba se siguen manejando con La Voz del Interior; en Mendoza, con Los Andes (ambos diarios del Grupo Clarín). ¿Entonces? ¿El grupo se fortaleció o perdió un par de puntos?

Henoch Aguiar: Es una reacción normal de la comunicación frente al discurso de una sola persona. Sería distinto si tuviéramos líderes regionales con un discurso audaz, además del de la Presidenta o el de Aníbal Fernández. El problema es que el modelo del Estado concentra en una sola voz las consignas políticas del día. Este modelo hipercentralizado llama a la constitución de otro, que es lo que Canal 13 hace con Lanata.

V.: ¿El poder de Clarín no ha cedido entonces?

P.Ll.: Hay que relativizar el peso electoral, porque hasta a Clarín le fue mal en determinadas apuestas. Pero en cuanto a la instalación mediática, el grupo no perdió tanto poder como creíamos y sigue siendo un factor importantísimo en la política argentina, un lugar al que los políticos miran constantemente. Lo que sí aparece es un reflejo, una conciencia política, de no creer a priori lo que dice Clarín.

Martín Sivak: Pero al mismo tiempo, los medios que responden al Gobierno también se leen con desconfianza. Hoy todos están bajo un gran observatorio.

H.A.: Deberíamos salir un poco del ombliguismo de la comunicación: los medios no generan esta desconfianza en el Gobierno, sino que es la propia política económica -inflación, Impuesto a las Ganancias- la que hoy genera estos efectos comunicacionales laterales.

V.: Más allá de que el kirchnerismo no bajó los brazos en su batalla contra Clarín y que mostró, con mayor o menor éxito, que "el rey está desnudo" y con ello minó algo la credibilidad del multimedio, lo cierto es que a cinco años del inicio del conflicto la constitución del grupo sigue intacta. ¿Es posible, o deseable, que un Gobierno desmonte este poderío económico?

H.A.: Que no se aplique la ley en materia de desconcentración de medios se explica, en el caso de Clarín, por una medida cautelar. Ahora, que alguien me explique cuál es la "voluntad de desconcentración" habiendo un monopolio mucho más fuerte en el caso Telefónica. Cuando Martín Sabbatella asumió el cargo supuse que iba a legitimar la aplicación de la ley diciendo "le exijo a Clarín lo que le exijo al resto". Pero pronto todo pasó a ser una simpática fábula...

M.S.: El fallo de la Corte no va a ser una gran victoria ni una gran derrota para nadie. Si de este proceso salen muy fortalecidos los Vila-Manzano, evidentemente estamos frente a algo grave. Se ha puesto demasiado énfasis en este fallo cuando en realidad el Gobierno no viene aplicando la ley.

H.A.: Sería muy paradójico que, por un fallo en contra de Clarín, se cumpliera ese aspecto de la ley y no todos los demás.

P.Ll.: Pero si la Corte falla a favor de Clarín no haría más que remarcar el poderío del grupo. No hay una persona jurídica en la Argentina que haya conseguido frenar una ley democrática durante todo un período presidencial. Después, sí, hay falencias políticas. A tres años de la sanción de la ley de medios deberíamos tener diez universidades con canales funcionando: no los tenemos; deberíamos tener una explosión de productoras haciendo programas en todo el país: no las tenemos. O sea que muy lindo el texto, pero falta ejecución. Aunque la falta de resolución en el tema Clarín achancha todo lo demás. Están todos pendientes de eso.

H.A.: Después hay datos curiosos. Dos semanas después de sancionada la ley y su artículo 161, se convalida en el Congreso el DNU de Néstor Kirchner que le daba diez años de prórroga a todos los medios. Una desprolijidad terrible. Después está el tema de que la comunicación audiovisual tradicional está muriendo de a poco y probablemente el terreno del pluralismo y la diversidad de voces esté cada vez más en otros modos de recepción que ni siquiera están contemplados en la ley, que tiene como entorno tecnológico el año 1995. El debate jurídico estuvo mal planteado desde el principio.

M.S.: Recordemos también que esta Corte, que eligió el Gobierno, tiene una tendencia a fallar en favor de las grandes empresas.

V.: Ha habido diferentes versiones sobre el origen del conflicto. ¿Por qué el Gobierno se pelea con Clarín?

P.Ll.: En principio, y salvo que aparezca una razón de mayor peso político, creo que el conflicto del campo inclinó bastante la balanza. Si hubo un disparador, para mí fue ése.

M.S.: Después de todos los beneficios que Néstor Kirchner le extendió al grupo durante los primeros cinco años de mandato, él hubiese esperado un tratamiento mucho más amigable. Kirchner vio tres cosas de Clarín. Primero, que su audiencia eran sus votantes. Segundo, que dada su debilidad inicial necesitaba un grupo heterogéneo de apoyos: los organismos de derechos humanos, Hugo Moyano y Clarín. Y tercero, que la política de expansión del grupo no iba a traerles conflictos a sus gobiernos. Kirchner lo dijo claramente: él iba a manejar la política mientras Clarín manejaba los medios. No hubo un "pacto": lo que hubo, durante estos primeros años, fueron ciertas armonías -más armonías que tensiones-; por eso Kirchner vio un ataque en el tratamiento que Clarín, sobre todo TN, le dio al conflicto. Clarín, por su parte, cometió un grave error político: creyó que la crisis del campo aceleraba el final del ciclo político, lo que también contribuyó a ese tratamiento hostil. En el medio hubo una reunión entre Kirchner y Héctor Magnetto, donde Magnetto le intentó explicar que TN podía dar la idea de un país caótico, pero que eso era la consecuencia inevitable de cualquier cobertura en vivo. "Tenés que ver las coberturas de Clarín", le decía Magnetto: ahí, efectivamente, el diario planteaba que había que llegar a un acuerdo. Pero la explicación convenció más a Alberto Fernández que a Kirchner, y eso disparó la decisión del Gobierno de observar a los medios de otra manera.

H.A.: No sé si centraría tanto la raíz del conflicto en el tema del campo. En primer lugar, si bien siempre Clarín acompañó los cien primeros días de todos los gobiernos, con Kirchner el acompañamiento fue mucho más largo: duró todo su mandato. Kirchner fue el presidente que gozó durante más tiempo del ojo misericordioso del diario; tanto es así que hacia 2007 Clarín parecía mucho más oficialista que Página/12. También es cierto que aquello que el Gobierno le había ofrecido para esta pax romana era mucho más alto que lo propuesto por los gobiernos anteriores. Es cierto, Menem eliminó la prohibición que los medios gráficos tenían para acceder a radios y canales de televisión, pero la medida formaba parte de una tendencia en todos los países del mundo. Esto es muy diferente a la aprobación -la semana anterior a la cesión del mando político a Cristina Fernández- de la fusión Cablevisión-Multicanal. Semejante regalo de despedida no tendría demasiada lógica si no estuviese acompañada, en la mente del que daba, de una participación interna seria, al estilo (Sebastián) Eskenazi. El conflicto en torno a la 125 es un excelente argumento encontrado por Clarín para distanciarse de alguien que quería tener una participación accionaria dentro del medio. Recordemos que cuando Magnetto estaba siendo operado hubo un intento de compra. Esto también fue visto como una puñalada. Para mí, el conflicto venía claramente de antes y lo del campo simplemente lo saca a la luz. Además, tenía que pasar algo que le permitiera a Clarín modificar el pacto de lectura con su audiencia después de cuatro años de una línea bastante homogénea. Tenían que encontrar una manera de darse vuelta sin revelar esta pulseada interna.

M.S.: Sin duda hay un tema de política y negocios detrás de este grupo de empresarios afines que, con la ayuda del Gobierno, intentaron entrar a Telecom y luego comprar Clarín...

H.A.: ... y a YPF, lo que demuestra que esto no era algo casual, sino una mecánica permanente...

M.S.: ... o C5N, si se quiere, una versión a pequeña escala del intento de entrar a Clarín. Kirchner monitoreaba las acciones del grupo, pero el punto de inflexión es cuando Jorge Brito intenta persuadir a los socios de Magnetto para que vendan. No quiero entrar en cuestiones psicologistas, pero si estás haciendo un tratamiento contra el cáncer y te enterás de que el presidente de la República mandó a un banquero a comprar tu empresa, lo vas a tomar como un destrato. La compra no funcionó porque Clarín nunca ha compartido las acciones que permitirían controlar la empresa. Ahora, ¿por qué Clarín nunca usó este argumento públicamente, por qué nunca dijo que el Gobierno lo quiso comprar?

H.A.: Quizá porque implicaría un quiebre con respecto a su actual explicación del cambio de línea editorial a partir del conflicto del campo. Demostraría que ese cambio no tiene tanto que ver con su pensamiento, sino con un posicionamiento en el mercado.

P.Ll.: Quiero destacar que este reposicionamiento ideológico se produjo a partir de la crisis del campo, con el Gobierno ubicado más en la centroizquierda y Clarín más volcado a la centroderecha. Clarín podría haber sido enemigo del Gobierno, pero manteniendo su línea, no poniendo a Marcelo Longobardi o a Chiche Gelblung.

H.A.: No coincido tanto en cuanto a la tendencia a la centroizquierda de la política de medios del Gobierno. Por un lado está la ley de medios como conjunto de propuestas teóricas -en la que efectivamente se advierte una apertura-, pero por el otro está la política de medios estatales. En ese sentido, desde 2008 Kirchner se acercó más a (Silvio) Berlusconi, de apropiación de medios para tener voces que lo repliquen, que a (Patricio) Aylwin, que en su primer año de Gobierno hizo del canal oficial pinochetista un canal lo más independiente posible.

M.S.: En vez de pensar una apertura estatal, el kirchnerismo llevó adelante una política más gubernamental con el objetivo de alentar esa minoría intensa que denosta a los medios privados y celebra al Gobierno, pero incapaz de incorporar a otros sectores. Este diálogo se da cada vez más con su base electoral, algo que le quita legitimidad al tercio intermedio, que pasó a desconfiar cada vez más del Gobierno.

V.: ¿El sueño del Gobierno fue construir un multimedios propio?

H.A.: Y mucho más que eso de no haberse eliminado la cláusula de la ley de medios que permitía a las telefónicas entrar en radiodifusión. En el momento en el que el Gobierno tuvo la posibilidad de hacerse con una parte de Telecom Italia, ellos hablaron seriamente de la posibilidad de que Clarín se hiciera de la totalidad de Telecom, lo que les hubiera dado un poder que no tuvo ni Slim en México. Esto, que estaba en discusión en agosto de 2008 (incluso después del "Todo Negativo" y del "Clarín Miente"), termina de caerse en diciembre, y recién ahí se avanza con la ley de medios. Hay un intenso debate de poder. Tanto es así que el problema de los que han simpatizado con el Gobierno es que hoy los funcionarios dirigen su libido contra todo lo que sea Clarín, pero ésta desaparece a la hora de aplicarles los artículos a Telefónica, a Vila-Manzano o al grupo Ick. Es La guerra de los Rose.

V.: Una vez desatada la guerra, Clarín se enfrentó abiertamente al Ejecutivo durante dos años malos para el Gobierno, como 2008 y 2009. Sin embargo, en 2010 y 2011, cuando el clima social era favorable al kirchnerismo, siguió abiertamente enfrentado. ¿Fue buena su estrategia?

M.S.: Toda la evidencia muestra que Clarín fue históricamente un diario zigzagueante ideológicamente hasta que encontró al desarrollismo. De 1982 en adelante, Magnetto acentúa esa característica inicial: se deshace de los frigeristas y plantea un diario sin condicionamientos ideológicos, lo que permite hacer lo que dice Pablo: apoyar las privatizaciones, luego simpatizar con el kirchnerismo, después girar a la derecha... Por eso, más que "una ideología de derecha", lo que veo hoy en Clarín es liso y llano antikirchnerismo. Eso explica por qué Milani o los derechos humanos pueden volver a ser tema.

P.Ll.: Su enfrentamiento es de tal magnitud que no sólo se corre al diario, sino que también corre a sus periodistas. Muchos periodistas de izquierda o de centroizquierda han girado hacia posiciones increíbles. El ejemplo más claro es Ricardo Roa. Lo que dice Henoch es cierto, el Gobierno tiene dos políticas: trata de tener la mayor cantidad de medios privados controlados, y a su vez genera "un poco de todo" en los medios estatales: "Fútbol para todos", "678", Télam, Radio Nacional, un cocoliche sin una línea homogénea, una mezcla entre comprar y captar, frente a un grupo mucho más uniforme, que le pega de otra manera. Y en esa lógica está ganando Clarín.

V.: ¿Pero funciona esta agenda de pegarle al Gobierno por izquierda y por derecha al mismo tiempo?

P.LL.: Al grupo no le importa.

H.A.: Cualquier grupo de medios que tenga un mayor reconocimiento como actor económico que como actor político comete un error si se sale de esa franja para transformarse en un actor semipolítico. Clarín apoyó mucho, y por demasiado tiempo, a un Gobierno, y en algún punto empezó a perder credibilidad cuando hizo un golpe de péndulo en sentido contrario, porque además se aparta de una esperable centralidad en torno a una línea editorial previsible. Cuando más fuerte es la distancia que toma con respecto al Gobierno, quizá sea menor el impacto subjetivo que tenga en su audiencia. Un Clarín mucho más moderado en la descripción cotidiana podría llegar a ser más determinante a la hora de encuadrar ciertos temas...

M.S.: En ese sentido, uno de los cambios que pasó absolutamente inadvertido de este conflicto es que Clarín sacó sus editoriales. Ahora bien, creo que su estrategia no ha sido tan mala. Fideliza lectores antikirchneristas y hoy tiene su núcleo duro: puede que caiga en ventas, pero a Radio Mitre y a Canal 13 les va muy bien, aunque en los focus groups se ve que ciertos lectores dejaron de comprar el diario por su tratamiento hostil a la figura de la Presidenta. El problema del Gobierno es explicar la Argentina a través de Clarín. El diario de Noble fue un objeto muy poco estudiado, por eso el mérito de Pablo Llonto y de Julio Ramos de hablar de Clarín cuando nadie hablaba de Clarín, pero ahora pasamos al caso extremo opuesto, donde se sobreinterpretan hasta las decisiones periodísticas más básicas, y se cree que cada nota de ese diario es una operación de Magnetto para pegarle a alguien.

H.A.: Decir que un medio puede ser el causal de la agenda política de un país no tiene nada que ver con el mundo contemporáneo. Pero hoy los opositores se pelean por la tapa de Clarín tanto como Kirchner en su momento. Ésta es una pelea del milenio pasado. Están subestimando al ciudadano.

V.: A principios del año pasado se veía un escenario más favorable en torno al fallo de la Corte. ¿Qué pasó?

P.Ll.: Les es más difícil tocar a Clarín que tocar a cualquier otro.

H.A.: Hubo una estrategia muy extraña del Gobierno, que se obsesionó con ir a fondo en el momento inadecuado. El fallo de la Cámara es un fallo decimonónico, con conclusiones fundadas en argumentos antiguos. Por eso, ir justo ahora contra los tribunales fue una estrategia complicada.

V.: ¿Clarín va a sobrevivir al Gobierno o el Gobierno va a sobrevivir a Clarín?

M.S.: Ni Clarín va a terminar con el Gobierno, ni el Gobierno va a intervenir, expropiar ni hacer nada de eso.

V.: Ni triunfar ampliamente en la Corte, creen ustedes.

M.S.: Ni triunfar ampliamente en la Corte.

H.A.: Y si lo hiciera, no creo que le ayude a ganar un solo voto.

P.Ll.: Ahora, un fallo a favor de Clarín le aumenta la fama. Si muchos políticos en la Argentina hoy lo miran con respeto, con un fallo favorable nadie se va a atrever a desafiarlo por décadas.

M.S.: Incluso suponiendo que Clarín sale dañado, creo que los políticos más moderados, como (Sergio) Massa y (Daniel) Scioli van a aprovecharlo. No creo que en el poskirchnerismo todos vayan a ir al pie con Clarín. No es que cuando se termine "678" Clarín va a volver a ser palabra sagrada. Algo cambió.