Qué hizo Corea del Sur para impulsar a Samsung y LG

El país, conocido por sus emprendimientos tecnológicos, no logró reconocimiento de la noche a la mañana: cuál fue el camino que recorrió y en qué invirtió

por Federico Poore
Information Technology, octubre de 2017

A metros del Estadio Mundialista de Seúl, en algún lugar entre los rascacielos y los espacios verdes de la capital surcoreana, se encuentra uno de los distritos de negocios más florecientes de Asia. Su nombre es Digital Media City y es mucho más que un polo tecnológico. Construido sobre un antiguo vertedero de desechos al oeste de Seúl, Digital Media City (o DMC) es un claro ejemplo de renovación urbana pero es, además, un caso de éxito de distritos de innovación que otros países pueden imitar.

“Se trata de ofrecer un buen ambiente para vivir y trabajar que sea atractivo a los jóvenes talentos, que después de todo son el verdadero recurso de cualquier ciudad”, dice a INFOTECHNOLOGY Dennis Frenchman, director del Master en City Planning de Massachusetts Institute of Technology (MIT). Frenchman fue parte del comité de asesores que a fines de los noventa comenzó a trabajar junto al entonces vice alcalde de Seúl, Hong Bin Kang, para pensar un modelo de ciudad alejado de las “ciudades científicas” de décadas anteriores y más a tono con lo que serían las ciudades del 2020.

“Trabajamos de manera muy dedicada para crear una calle — Digital Media Street—y una serie de espacios públicos temáticos que funcionen como locaciones icónicas para empresas de medios, instituciones, productoras e institutos de investigación”, explica Frenchman.“Esta calle es vehicular y peatonal a la vez, con restaurantes, hoteles y galerías. Está pensada con la escala de una ciudad en ebullición.”

También se pensó en sumar viviendas residenciales para que las calles estén llenas y sus habitantes puedan caminar al trabajo, un modelo bien distinto al de Silicon Valley. Un dato central a la hora de planificar este tipo de áreas—algo que también tuvieron en cuenta ciudades como Medellín o Manchester, que hace poco lanzó MediaCityUK, el nuevo enclave de la BBC— fue el perfil de compañías que se buscó atraer.

En el caso de DMC, los responsables del proyecto trabajaron mucho a la hora de pensar el mix adecuado de compañías tecnológicas y creativas, que en este caso incluyó grandes medios de comunicación, empresas de gaming y hasta startups de tecnología médica. El distrito, construido sobre un terreno de 570.000metros cuadrados, hoy cuenta con su propia estación de subte, la Digital Media City Station de la línea 6, que permite llegar desde el centro histórico de Seúl en menos de cuarenta minutos. A lo largo de sus anchos bulevares se alzan las oficinas de la agencia nacional de promoción de la industria IT y del Seoul Media Institute of Technology (SMIT), pero también los estudios de los principales canales de medios, como la Munhwa Broadcasting Corporation (MBC), la Seoul Broadcasting System(SBS) y el Korean Broadcasting System (KBS). “Como parte del plan para hacer Digital Media City, la ciudad de Seúl vendió los terrenos a precios más bajos. Y nosotros aprovechamos eso”, explica a INFOTECHNOLOGY Moon So

Young, gerente de la Korea Electronics Association (KEA), una organización que ofrece apoyo a 200 pequeñas y medianas empresas surcoreanas en temas como exportaciones, marketing y disputas legales por el uso de patentes. “Este cluster es realmente de mucha ayuda ya que aglutina en un mismo lugar a varias empresas de la misma industria”, dice Moon. “Las ventajas económicas están más que probadas.”

POLINIZACIÓN CRUZADA
La idea es ambiciosa, pero del decir al hacer siempre hay un largo trecho. Más allá de los consabidos beneficios fiscales, las instituciones o empresas que la ciudad intenta atraer pueden terminar no viniendo, hiriendo de muerte al proyecto.

¿Cómo evitar que esto pase? Michael Joroff es investigador del programa de planeamiento y diseño urbano del MIT y trabajó codo a codo con Frenchman en el diseño de esta “ciudad del futuro”. En conversación telefónica con INFOTECHNOLOGY,Joroff dice que detrás de todo caso exitoso hay, ante todo, coherencia e ideas claras. “La primera tarea es tener una visión o narrativa de lo que se busca lograr. No se trata únicamente de ‘sumar’ innovaciones. En el caso de Corea del Sur, ya en 1999 se sabía que los medios digitales y las empresas IT eran parte de los desarrollos del futuro, y eso es lo que se intentó promover”, explica el consultor. “La segunda parte fue atraer personas con autoridad y poder para lograr que se comprometan con el proyecto. La tercera fue unir a los grupos de interés en torno a objetivos comunes y a una estrategia que se mantuviera por 15 o 20 años.”

Para Joroff, la diferencia entre los polos científicos del pasado y proyectos como el de Seúl es que mientras que los primeros simplemente agrupan empresas de la misma industria (como el Digital Media City de Mumbai), espacios al estilo del DMC apuntan a funcionar como un verdadero cluster donde coexisten elementos de “creación, captura y aplicación de conocimiento”. Para ilustrar su punto, usa un ejemplo proveniente de la biología. “La proximidad física ayuda, por supuesto. Pero lo que tiene que lograrse en un proyecto de estas características es la polinización cruzada de ideas”, asegura el investigador del MIT. Su colega Frenchman explica por qué un modelo así tiene altas chances de funcionar en Seúl. Los coreanos, dice, “tienen un estilo de vida rápido y digital, son abiertos a la experimentación y la innovación, en especial entre la generación Millennial”.

Aunque también existe una explicación más cultural: “Los surcoreanos hace tiempo que están viviendo al límite. Se arriesgan y son increíblemente emprendedores. Tal vez tenga que ver con la situación política en la península coreana, pero tengo la sensación de que existen raíces mucho más profundas que explican su tenacidad y persistencia”.

DESAFÍOS
Sin embargo, la propia sociedad coreana también impone sus limitaciones. Joroff dice que está satisfecho “en un 85 por ciento” con el proyecto de DMC y cuando se le pregunta por qué su felicidad no es total, responde: “Lo que aún no ocurrió es la relación entre las grandes compañías y las empresas más pequeñas”. En otras palabras, la sinergia existente en este distrito le sirvió mucho más a Samsung, LG y varios poderosos canales de televisión que a las Pyme. El motivo es claro. “A diferencia de lo que ocurre en los Estados Unidos o en el Reino Unido, la cultura coreana estuvo históricamente dominada por las grandes compañías”, sostiene el profesor.

En efecto, el sorprendente crecimiento de Corea del Sur, el último país en unirse al club de los países ricos de la OCDE, vino motorizado por los “chaebols”, como llaman ellos a las grandes empresas y que incluyen, además de las mencionadas, Hyundai, Kia y Lotte. Son compañías híper diversificadas que hoy están presentes en todos los aspectos de la vida surcoreana y que el nuevo presidente Moon Jae-in prometió “reformar” durante su discurso inaugural. Mientras tanto, este escenario de fuerte concentración económica le plantea más de un desafío a quienes apuestan por el distrito. “Las pequeñas y medianas empresas están ahí, pero están creciendo a un ritmo más lento”, dice Joroff. Tensiones propias de este work in progress concebido hace veinte años y que aún está en constante evolución.


RECUADRO: LEJOS DE SILICON VALLEY
En 2014, los investigadores de la Brookings Institution Bruce Katz and Julie Wagner publicaron “The Rise of Innovation Districts”, un trabajo en el que definieron las características de los nuevos epicentros urbanos de innovación. De acuerdo con esta investigación, lo que está cambiando es la geografía de la innovación.

Los distritos de innovación, más compactos y concentrados, están reemplazando progresivamente a regiones como Silicon Valley, un modelo de corredores suburbanos donde se concentran sedes corporativas aisladas, solo accesibles por auto y con poco énfasis en la calidad de vida o en integrar trabajo y alojamiento. En el caso del Digital Media City de Seúl, por ejemplo, los amenities y el entretenimiento (sin ir más lejos, los fanáticos del cine coreano pueden darse una vuelta por el Korean Film Museum) ya son parte del paisaje.

La asociación público-privada, palpable en el WiFi gratuito pero también en la excelente red de transportes, es otra característica de este proyecto que pone a DMC más cerca del modelo europeo que del estadounidense. De hecho, Barcelona, Berlín, Londres, Manchester, Medellín y Estocolmo, por citar algunos ejemplos, ya han trabajado estos modelos de distritos de innovación, impulsados en muchos casos por planes de rehabilitación de antiguas áreas industriales. Estas nuevas estrategias parten de la siguiente idea: más que comenzar de cero en alguna zona alejada del centro, las compañías intensivas en conocimiento eligen ubicarse cerca de otras empresas, centros de investigación o universidades. ¿El objetivo? Intercambiar ideas y apostar por esquemas de innovación abierta.